Cinco centros de datos rusos recibieron desde Ucrania ataques con drones entre el 8 y el 18 de octubre. Entre los centros afectados se encuentran tres instalaciones de Yandex, conocido principalmente por ser el motor de búsqueda en internet más popular de Rusia. Yandex reconoció la suspensión total en dos de sus locaciones (Sasovo y Vladimir) y ya se encuentra operando en modo de emergencia. Los ataques son posteriores a una serie de golpes rusos contra centros de datos ucranianos en septiembre, que dejaron sin internet fijo a unos 100.000 hogares en Kyiv y su región.
De acuerdo con lo informado por Associated Press el 22 de octubre, los tribunales arbitrales suspendieron audiencias al perder acceso a sus bases de datos. Clientes de Yandex Cloud reportaron cortes en pagos, entregas y reservas de taxi, y el asistente de voz Alisa respondió con demoras. La empresa dijo que restableció la mayoría de sus servicios en la nube en los días siguientes, al trasladar la carga a otros centros dentro del país.
La soberanía digital que deja la copia al alcance del dron
Rusia obliga a sus empresas tecnológicas a guardar todos los datos en servidores domésticos. La medida, presentada como defensa de la soberanía digital, también eliminó la posibilidad de mantener respaldos fuera del alcance de drones y misiles. Ucrania hizo lo contrario: conserva copias en servidores de la Unión Europea. Por eso sostuvo sus servicios tras los ataques rusos a sus centros de datos.
La concentración agrava el problema. Rusia tiene alrededor de 200 centros de datos grandes y más del 80 % está en Moscú y San Petersburgo, las dos ciudades con la defensa aérea más densa. Aun así, tres de los seis centros de Yandex quedaron afectados, con unos 115 megavatios de capacidad en conjunto, y la misma campaña alcanzó el centro de Sberbank en Balakovo y una instalación de VK en la región de San Petersburgo. Los servidores también cargan con obligaciones de conservación: mensajes de voz, textos e imágenes deben guardarse tres años. A eso se suma el equipo de monitoreo desplegado en la red. Perder una fracción de la capacidad de cálculo altera el conjunto, y algunos servicios dependen de un solo centro.
Seis meses de reparación y chips que no llegan
Yandex no publica el alcance del daño en sus tres instalaciones —Sasovo, Kaluga y Vladimir—. Dijo que evalúa el estado de su infraestructura y que es muy difícil decir cuándo volverá a funcionar; las imágenes satelitales muestran daño serio en los edificios. El centro de Sasovo albergaba dos de sus tres supercomputadoras, las mismas con las que entrena su modelo de lenguaje. No está confirmado que sobrevivieran.
Las estimaciones independientes hablan de al menos seis meses para recuperar la operación completa, según el análisis del Centro de Estudios Orientales de Varsovia. El cuello de botella son los chips: los de Nvidia llegaban por importación y las sanciones obligan a comprar mediante intermediarios, con sobrecostos. Rusia no pone en servicio una supercomputadora nueva desde 2021. La más potente de Yandex, instalada en Sasovo, pasó del puesto 19 del ranking mundial al 101 en junio de este año.
La empresa también movió el riesgo al contrato: actualizó sus condiciones de servicio para excluir su responsabilidad ante incumplimientos causados por ataques con drones. Y acordó con Selectel, K2Cloud y VK Cloud acelerar la migración de los clientes afectados, unos 64.000 en el conjunto de su nube.
El giro más incómodo lo señaló Mijaíl Klimarev, de la Sociedad de Protección de Internet. Si las empresas rusas terminan alquilando capacidad en Europa para proteger sus datos, los ataques habrán empujado al país en la dirección contraria a su política de encierro. El costo de la reparación no está publicado, y el de la decisión de guardar todo en casa recién empieza a facturarse.
Otras fuentes consultadas: Yandex, comunicado del 9/10/2026; Associated Press (22/10/2026); Centre for Eastern Studies — OSW (19/10/2026); BBC News (9/10 y 11/10/2026); Reuters (9/10/2026); The Record (12/10/2026).




