Un brote verde iluminado en una maceta sobre una mesa, frente a filas de servidores azules en la oscuridad

Latam GPT: Microsoft pone US$250.000 en cómputo para que el modelo de la región siga corriendo

El primer modelo de lenguaje abierto hecho en América Latina sigue funcionando porque alguien le paga las horas de máquina. El 29 de octubre Microsoft y el Centro Nacional de Inteligencia Artificial de Chile, CENIA, firmaron un memorando de dos años para sostener Latam GPT, y la primera fase son 250.000 dólares en créditos de Azure utilizables hasta febrero de 2027. Esa capacidad en la nube es hoy la que mantiene el modelo en pie, según el anuncio de la compañía.

Latam GPT se presentó en febrero de este año y se entrenó con más de 300.000 millones de tokens en español y portugués, con unas sesenta instituciones de quince países aportando datos y trabajo. Lo lidera CENIA desde Chile. Se entrega como una base abierta sobre la que otros pueden construir.

Latam GPT corre sobre la nube de otro

Los créditos son permiso de uso por horas en los servidores de Microsoft, y ahí está la parte que conviene mirar dos veces. Un modelo regional que existe para depender menos de las tecnológicas del norte corre, por ahora, dentro de una de ellas. Antes lo habían sostenido Amazon Web Services y el banco de desarrollo CAF, que en 2025 puso el mismo monto para el prototipo. La ayuda llega, y llega en forma de tiempo de cómputo prestado.

La razón por la que el proyecto existe cabe en una proporción. De cada cien palabras con las que se entrenan los grandes modelos del mundo, unas cuatro están en español y dos en portugués. Cientos de millones de hablantes y un rincón del material con el que aprenden estas máquinas. Lo que no entra en esa proporción es lo que el modelo tampoco aprende: el modo de pedir un remedio en una farmacia de provincia, la forma en que un funcionario municipal escribe un oficio.

El resto del camino se mide en tokens, las unidades de texto con las que aprenden estos sistemas. Los 300.000 millones del entrenamiento ya están gastados. Lo que Microsoft aporta ahora son las horas de proceso que permiten usar el modelo, afinarlo y responder consultas.

Dos años, un laboratorio y tres casos de estudio

El memorando lo firmaron Juan Lavista Ferres, vicepresidente corporativo y científico de datos en jefe de Microsoft, y Álvaro Soto, director ejecutivo de CENIA. Además de los créditos, Microsoft suma el AI for Good Lab, su unidad de aplicaciones sociales, para orientar el plan técnico de CENIA e investigar junto a su red de universidades. Habrá casos de estudio en educación, salud y servicios públicos, todavía en fase piloto.

Soto lo explicó con la distinción que importa: «Un modelo abierto significa que las instituciones de toda América Latina pueden construir sobre Latam GPT, y no solo usarlo. Eso es lo que lo convierte en infraestructura regional y no en un producto».

Para quien usa un servicio público en Chile, la traducción es simple. Un modelo entrenado con el español de la región responde mejor sobre trámites, formularios y normativa local que uno entrenado con manuales en inglés, y esa diferencia se nota cuando el trámite se hace desde el celular y con mala señal. También se nota en lo que el sistema no entiende: el nombre de una oficina que existe solo acá, el plazo que cambió en marzo.

El calendario pone la prueba sola. Los créditos se agotan en febrero de 2027 y el marco de cooperación dura dos años. Lo que se sabrá entonces es si el modelo que debía hablar latinoamericano consiguió techo propio o si la siguiente firma de créditos vuelve a ser la noticia.

OTRAS FUENTES CONSULTADAS: CNN Chile (29/10); TVN (29/10).

Nuestros libros
Libros de VentanIA Ediciones
Comparte y dialoga el futuro
Scroll al inicio