Una plataforma educativa quiere combatir la deserción escolar con IA. Se llama Aula Digital. Fue desarrollada por estudiantes de la Universidad Abierta para Adultos (UAPA), de República Dominicana. El proyecto obtuvo el tercer lugar en la Competencia Nacional de Emprendimiento 2026. El premio: 400.000 pesos (~7000 usd) del Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (MESCyT).
La competencia que premió el proyecto reunió propuestas de todo el país. El MESCyT distinguió tres emprendimientos con potencial de impacto real en comunidades y territorios. Aula Digital fue creada por Edgar David Rodríguez Castillo, Erick Ventura y Juan Luis Alcántara. Se concibió como un ecosistema educativo para centros escolares públicos y privados. Incluye herramientas para estudiantes, docentes y equipos administrativos. Su objetivo declarado es responder a la deserción escolar, una de las problemáticas estructurales del sistema educativo dominicano.
La propuesta para combatir la deserción escolar con IA tiene dos componentes centrales. El primero es un centro de seguimiento. Usa inteligencia artificial para identificar señales de alerta en el comportamiento del alumno. Analiza el tiempo sin ingresar, la entrega de tareas y otros indicadores de participación.
Señales para combatir la deserción escolar con IA
Según lo explicado por Edgar David Rodríguez Castillo, desarrollador técnico de la iniciativa, la plataforma detecta a los estudiantes con señales de alerta. El centro educativo genera entonces acciones de seguimiento. Puede contactar al estudiante, programar tutorías y enviar comunicaciones a padres, tutores u orientadores, según las necesidades detectadas.
La intención es actuar de manera preventiva. Los centros no tendrían que esperar a que un estudiante abandone las aulas para intervenir. Esa diferencia entre reaccionar y prevenir es lo que la inteligencia artificial aporta. Permite leer señales continuas que un equipo humano no puede monitorear para toda la matrícula.
Un tutor virtual disponible las 24 horas
El segundo componente diferenciador es un tutor de inteligencia artificial. Está disponible las 24 horas. Responde las dudas de los estudiantes cuando no hay un docente disponible. La herramienta interactúa mediante texto y voz. Trabaja con contenidos adaptados al currículo dominicano.
Sus creadores destacan que no buscan desarrollar simplemente otro chatbot. Quieren una herramienta educativa contextualizada. Para eso han trabajado con docentes, centros educativos y la propia universidad en la validación de contenidos. Durante la demostración a Diario Libre, el tutor respondió preguntas de química y explicó cómo esa disciplina aparece en la vida cotidiana.
La plataforma incorpora gamificación, videos, cuestionarios y actividades interactivas. El diseño busca hacer el aprendizaje más dinámico, especialmente entre estudiantes jóvenes. Los profesores también tienen herramientas propias. Una función permite generar planificaciones con inteligencia artificial a partir del currículo. El docente carga información y el sistema produce objetivos, resúmenes, ejemplos y preguntas para usar en clase.
El caso muestra un patrón de colaboración humano-IA que se repite en educación. La máquina se hace cargo del monitoreo continuo y de la atención en horarios sin docente. El equipo humano conserva la decisión de intervenir, acompañar y validar los contenidos. Es una división del trabajo que hace viable la incorporación en instituciones con recursos limitados.
Asimismo, conecta con un patrón que se repite en la región: personas con formación de base, asistidas por inteligencia artificial, entregan un servicio de estándar profesional. Aquí el servicio es el acompañamiento educativo. La herramienta amplía la capacidad de un centro sin exigir contratar más personal especializado. Eso importa en sistemas escolares con presupuestos ajustados.
La deserción escolar no la resuelve ninguna plataforma sola. Sus creadores no lo plantean así. Pero la dirección del proyecto es relevante: usar IA para que la intervención llegue antes. Y para que el acompañamiento humano se concentre donde hace falta. Para otros centros de la región, Aula Digital muestra cómo una universidad puede originar esa capacidad.



