El municipio de Fabero, en la comarca leonesa de El Bierzo, acoge unas jornadas sobre la soberanía digital de los territorios. Serán del 3 al 5 de septiembre. El encuentro reunirá en el Salón de Actos del Ayuntamiento a profesores, investigadores y profesionales. El tema central: los riesgos de la dependencia tecnológica. La propuesta: alternativas basadas en derechos digitales, justicia social y bien común.
La convocatoria forma parte de un ciclo de debate sobre el futuro digital. También sobre el poder de las grandes empresas tecnológicas. Conforme a la información difundida por Diario de León, las jornadas pondrán el foco en dos preguntas. Una: quién controla la infraestructura digital. Otra: qué margen de decisión conservan las comunidades frente a ella.
La soberanía digital de los territorios se discutirá desde lo local. Participarán expertos de universidades españolas y mexicanas. María José Rodríguez-Rejas, profesora de la Universidad Nacional Autónoma de México, inaugurará las jornadas. Su conferencia tratará el futuro de la humanidad ante el avance del mundo virtual y la inteligencia artificial.
La soberanía digital de los territorios
El programa continúa con intervenciones sobre soberanía digital educativa. También sobre el poder de las grandes corporaciones tecnológicas. Y sobre el impacto de la inteligencia artificial en los sistemas educativos. La agenda incluye mesas de comunicaciones. Suma una visita al Museo de la Lucha Obrera de Fabero. Y la presentación de la novela La guerra de los viejos, de Antonio Orejana.
El cierre estará a cargo de la periodista Montserrat Boix Piqué. Su conferencia se centra en la guerra cognitiva contra las mujeres y la agenda feminista digital. La elección del cierre no es casual. Los debates sobre soberanía digital suelen tratar la infraestructura. Dejan fuera la dimensión de género del entorno digital, donde la desinformación golpea con más fuerza.
Del municipio a la agenda educativa
El hecho de que un municipio pequeño organice este debate es un dato. La discusión sobre el poder tecnológico suele concentrarse en capitales y organismos supranacionales. Fabero la lleva a un salón de actos municipal. Es una comarca con historia industrial y memoria obrera. Eso cambia el tipo de preguntas que se formulan. No se habla de un mercado abstracto, sino de qué servicios y datos permanecen bajo control local.
La soberanía digital suele presentarse como un asunto de Estados. Esta convocatoria propone una escala distinta: la del ayuntamiento, la escuela y la comunidad. Esa escala tiene una ventaja práctica. Los acuerdos locales se pueden probar y corregir rápido. Generan evidencia que después sirve para decisiones mayores.
El encuentro ocurre en un momento particular. La Unión Europea avanza en reglamentos que definen qué sistemas pueden operar y con qué condiciones. Los municipios empiezan a descubrir que muchas decisiones digitales se tomaron sin ellos. Jornadas como estas convierten esa incomodidad en agenda pública. Los asistentes llegan con preguntas concretas: qué datos gestiona su ayuntamiento, qué contratos tecnológicos los comprometen y quién responde si algo falla.
Queda por ver qué líneas de trabajo salen del encuentro. Pero la agenda ya indica una dirección: educación, derechos digitales y género. La soberanía digital de los territorios se está pensando como una capacidad concreta de comunidades y personas. No como un concepto de especialistas.



