Un tribunal alemán falla contra Suno, la empresa de música generada con IA, por infringir derechos de autor. La corte de Múnich determinó que la compañía procesó canciones de artistas representados por GEMA sin tener derecho a hacerlo. Suno deberá revelar sus ingresos ilícitos y pagar daños aún no cuantificados.
De acuerdo con lo informado por Reuters, el fallo se dictó el viernes 31 de julio de 2026. La sentencia admite apelación ante una instancia superior. Suno dijo que no comparte el fallo y que evaluará sus opciones.
La sentencia se inscribe en una batalla más amplia entre artistas y empresas de tecnología. GEMA, la agencia de licencias de Alemania, demandó a Suno por usar música disponible de forma gratuita en YouTube. Su rol es cobrar y repartir las regalías cada vez que una obra se usa en público.
Suno permite a cualquier persona generar una canción a partir de una descripción escrita. La persona redacta una frase y la plataforma devuelve una pieza con letra, voz e instrumentos. Esa facilidad explica el crecimiento de la empresa y también la disputa: el modelo aprende de un catálogo que incluye obras protegidas.
La disputa por la música de los ochenta
La demanda menciona canciones de Alphaville, la banda detrás de «Forever Young» y «Big in Japan». La empresa, con sede en Massachusetts, alcanzó una valoración de US$5.400 millones en una ronda de junio.
«Este es un veredicto de importancia global», declaró a Reuters Tobias Holzmueller, director ejecutivo de GEMA. La sociedad de gestión considera el fallo una señal para el conjunto del sector. El representante de cultura del gobierno alemán, Wolfram Weimer, lo llamó un paso para apoyar los derechos de los creadores.
En Estados Unidos, más de 1.800 artistas apoyan demandas colectivas contra Suno y Udio. El argumento central es el mismo en ambos lados del Atlántico.
Qué significa el fallo
La decisión no prohíbe la música generada con IA. Sí fija un límite: entrenar un sistema con canciones protegidas exige una licencia.
Los artistas reclaman una compensación por el uso de sus obras en el entrenamiento. Las empresas sostienen que sus modelos aprenden patrones y no copian canciones. La corte de Múnich se puso del lado de los primeros. La decisión abre la puerta a que otras sociedades de gestión exijan un trato similar.
El debate continúa. Lo que queda en firme es la dirección: los tribunales europeos empiezan a tratar la música generativa bajo las reglas del derecho de autor. Para los creadores, es un reconocimiento. Para las plataformas, un costo nuevo que deberán incorporar.
El desenlace práctico dependerá de cuánto fijen los jueces en concepto de daños y de cómo responda la industria. El precedente que quede en firme servirá de referencia para los casos que siguen abiertos en Estados Unidos y en otros países europeos.



