Ilustración editorial de un centro de datos con torres de enfriamiento y tuberías de agua reciclada conectadas a una red de calefacción urbana

Enfriar a la IA: tres mitigaciones medibles de agua y energía entre 2024 y 2026

Entre 2024 y 2026, los centros de datos que entrenan y sirven modelos de IA se volvieron el caso más visible de una factura antigua: la del agua y la electricidad que exige la computación a gran escala. La novedad del período no es el consumo, sino que empezaron a existir mitigaciones con cifra: una planta de aguas grises en Memphis, una red de calefacción urbana en Finlandia y un corte de inferencia en el borde. Ninguna declara el problema resuelto. Todas, al menos, ya se pueden medir.

El punto de partida: servidores que se enfrían con agua potable

Un centro grande usa agua, sobre todo, para enfriar. En ciudades con acuíferos tensionados, esa demanda compite con el consumo humano. En Memphis, el acuífero Memphis Sands se bombea más rápido de lo que se recarga, según Protect Our Aquifer. Allí mismo, desde 2024, opera Colossus, el supercomputador de xAI que entrena a Grok.

Agua: la planta de 80 millones que prometió enfriar Colossus

El caso situado: Colossus necesitaba cerca de 3 millones de galones de agua potable al día —más de 11 millones de litros— solo para sus torres de enfriamiento. La respuesta fue la Colossus Water Recycling Plant: una planta de aguas grises de unos 80 millones de dólares que tomaría agua residual tratada de la planta municipal vecina y cubriría el enfriamiento del campus. De funcionar, eliminaría la toma de agua potable.

Qué pasó con la cifra: la construcción se detuvo. En junio de 2026, SpaceXAI —el nuevo nombre de xAI— se comprometió a retomarla y a tener la planta operativa en el primer trimestre de 2027. El alcalde de Memphis dice que seguirá encima del proyecto.

Qué sigue sin resolverse: mientras la planta no opere, el acuífero sigue cediendo agua potable al enfriamiento. La promesa está fechada; el ahorro, todavía no.

Energía: el calor residual que calefacciona Espoo

En Finlandia el intento no es enfriar con menos agua, sino no desperdiciar el calor. Los centros de Microsoft en Espoo y Kirkkonummi, conectados a la red de calefacción de Fortum, aportarán cerca del 40 % del calor que necesita toda el área. En promedio anual, alrededor del 75 % del calor residual de esos centros se reutilizará para calefacción urbana, según Eurelectric, la asociación europea de la industria eléctrica.

La cifra que se mueve es doble: baja el calor disipado al aire y baja el combustible que la red habría quemado para calentar las mismas casas. El proyecto de Kirkkonummi sigue en construcción.

Qué no se mide: en verano la demanda de calefacción es mínima y parte del calor se sigue disipando. Tampoco se contabiliza en el reporte la energía que consumen las bombas de calor necesarias para elevar la temperatura residual hasta la que la red puede usar.

El corte local: correr la inferencia en el borde

La tercera vía no reutiliza ni recicla: evita el viaje a la nube. Un estudio de la Universidad de California en Riverside, presentado en ACM SIGMETRICS 2025, comparó el mismo modelo generativo desplegado en la nube y en dispositivos de borde. El resultado: más de 90 % de ahorro de energía y más de 80 % menos emisiones de carbono y consumo de agua cuando la inferencia corre en el borde.

El costo es explícito: se cede precisión y latencia. Y el alcance tiene límite: aplica a la inferencia, no al entrenamiento, que sigue atado al clúster.

Lo que sigue sin medirse

Las tres vías comparten una forma: cifra situada, lugar y fecha. También comparten un límite: ninguna reporta el total. No hay contabilidad pública que diga cuántos litros o cuántos kilovatios-hora costó entrenar un modelo concreto. El calor que se disipa cuando no hay demanda no entra en los reportes. Y el agua potable que se sigue usando mientras las plantas prometidas no operan se vuelve problema recién cuando aparece la factura o la sequía.

La mitigación medible de 2024-2026 deja una lección de registro: lo que no se mide no se puede defender; lo que se mide, por fin, se puede discutir.

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