Ilustración editorial de un pasillo institucional con una puerta grande de filtros translúcidos, una puerta angosta con una cinta de documentos y un reloj minimalista sin números

Perú recorta a la mitad los plazos de evaluación ambiental de proyectos ya certificados

El Senace anunció el 20 de octubre una reducción de hasta la mitad en los plazos de evaluación ambiental de los Informes Técnicos Sustentatorios. El trámite cubre cambios en proyectos ya certificados, no la certificación ambiental completa. En hidrocarburos pasó de 113 a 56 días hábiles desde 2023. En minería bajó de 101 a 61 días, un 40 %. La entidad adscrita al Ministerio del Ambiente atribuye el resultado a tres ejes: modernización del procedimiento, innovación tecnológica con inteligencia artificial y fortalecimiento institucional. El comunicado no precisa qué herramienta intervino en qué etapa. Tampoco cuánto aportó cada eje.

Un Informe Técnico Sustentatorio es un instrumento complementario, y la norma solo admite cambios con impactos no significativos o mejoras tecnológicas. La evaluación de un estudio de impacto ambiental detallado tiene otro techo: 120 días hábiles, según la ley del sistema nacional de evaluación de impacto ambiental. La nota oficial del Senace describe el anuncio y no menciona esa diferencia.

La comparación también cambia de base según el documento. En marzo, la entidad había informado una baja de 46 % en hidrocarburos y 31 % en minería, medida entre 2024 y 2026. El anuncio de octubre mide desde 2023 y llega a 50 % y 40 %. Los plazos de evaluación ambiental dependen del año que se elija como punto de partida. Los otros subsectores se movieron menos: residuos sólidos 38 %, electricidad 29 % y transportes 17 % a octubre.

De 113 a 56 días hábiles: cómo se movieron los plazos de evaluación ambiental

Los números principales son de hidrocarburos y minería. Son también los dos sectores con más expedientes y más inversión en juego. Entre enero y setiembre, el Senace certificó 52 expedientes mineros por US$ 13.497 millones. Otros 21 siguen en evaluación, por US$ 9.126 millones. La meta declarada para fin de año es certificar US$ 20.000 millones en todos los subsectores. Aprobar 46 informes técnicos en minería forma parte de esa cuenta.

Sobre la inteligencia artificial, el anuncio es más delgado. Menciona la innovación tecnológica como uno de los tres ejes y no nombra sistemas ni etapas. En notas anteriores la entidad fue más específica. En marzo citó el chatbot de la Biblioteca Normativa de Certificación Ambiental. En enero habló de un simulador de clasificación de proyectos y de aplicaciones de IA para la etapa de admisibilidad. Nada de eso aparece ahora con nombre propio.

Automatizar el trámite no es automatizar el permiso

La distinción importa por una razón práctica. Un plazo es un indicador fácil de medir y de comunicar. La calidad de la evaluación no lo es. El comunicado no dice cuántas observaciones se levantaron ni cuántos expedientes volvieron con deficiencias. Tampoco cuántos se rechazaron. Sin esos datos, la reducción se puede leer como eficiencia o como menos escrutinio. El anuncio no permite decidir cuál de las dos cosas es.

Hay un incentivo que conviene mirar. Cuando el plazo se vuelve la medida del éxito, la presión se mueve hacia adentro del proceso. Se puede acortar la revisión, empujar trabajo fuera del reloj o derivar más cambios al trámite corto. Ese último movimiento ya existe en la figura del informe técnico: los cambios menores salen del estudio completo. Si más proyectos entran por esa puerta, el plazo promedio mejora aunque el escrutinio total no aumente.

En la región, la discusión sobre licenciamiento ambiental tiene el mismo eje. Los países compiten por inversión minera y energética, y los plazos aparecen en cada diagnóstico como un costo. Silvia Cuba Castillo, presidenta ejecutiva del Senace, sostuvo que la tecnología y el trabajo de los equipos mejoran tiempos «manteniendo la rigurosidad técnica en la calidad en la evaluación». Es una declaración de intención. No viene acompañada de un indicador que la respalde.

Queda una pregunta abierta y concreta. Si el plazo baja y la calidad se mantiene, debería verse en algún lado: menos observaciones repetidas, menos reprocesos, resoluciones sin correcciones de fondo. El Senace publica sus plazos y el número de instrumentos aprobados. Lo que no publica es la relación entre ambos, que es justo lo que permitiría saber si la mitad del tiempo se ganó o se recortó.

Otras fuentes consultadas: Senace (19/01/2026, 25/03/2026 y 04/10/2026), El Peruano (20/10/2026), Desde Adentro (20/10/2026), Minería y Proyectos (20/10/2026), Reglamento del SEIA, artículo 52.

Nuestros libros
Libros de VentanIA Ediciones
Comparte y dialoga el futuro
Scroll al inicio