El presidente Javier Milei lo dijo ante la Cámara de Comercio de Estados Unidos: Argentina no va a regular la inteligencia artificial, la va a dejar libre. La frase viene con una oferta concreta para los centros de datos de IA: bajar el impuesto de sociedades del 25 % al 15 % para proyectos de al menos US$1.000 millones. La rebaja espera aprobación en el Senado y, mientras tanto, la Patagonia ya tiene su primer caso sobre la mesa.
De acuerdo con la investigación que The Associated Press publicó el 2 de noviembre, la empresa polaca de energías renovables Green Capital planea un campus de más de US$3.000 millones al sur de Trelew, en Chubut. Catorce propietarios de campos, en su mayoría ganaderos ovejeros, arrendaron juntos 130.000 hectáreas para el proyecto: 1.300 kilómetros cuadrados, unas seis veces la superficie de la ciudad de Buenos Aires.
La estepa que rodea Trelew vive de la esquila y del pastoreo. La lana lleva décadas en caída por la sequía, el sobrepastoreo y los costos de producción, y algunos productores ven en el alquiler una segunda fuente de ingresos. «Los ganaderos de ovejas están mirando muy atentamente qué alternativas pueden encontrar para generar más ingresos», dijo Francisco Sáenz, ingeniero agrónomo y ganadero de cuarta generación, cuya familia está entre los arrendadores. Su idea es seguir pastoreando ovejas junto al futuro vecino de servidores.
El campus de centros de datos de IA que consumiría 2,7 veces la electricidad de Buenos Aires en un año
A plena capacidad y funcionando de forma continua, el campus consumiría en un año cerca de 2,7 veces la electricidad que usó toda la ciudad de Buenos Aires en 2025, según el cálculo de AP. Green Capital promete generarla por su cuenta con aerogeneradores, parques solares y generadores a gas, en lugar de cargar la red argentina, que ya opera al límite. El atractivo de la zona es práctico: terrenos vacíos, aire frío, vientos fuertes y el gas de Vaca Muerta para refrigerar y alimentar las máquinas.
El proyecto se llama Atlas GigaHub y avanza por etapas hasta 2033, hasta llegar a 3.000 megavatios de capacidad informática, según la empresa. La construcción no empezaría antes de 2028 y la operación comercial de la primera etapa apunta a 2029. En el pico de las obras, Green Capital calcula entre 9.000 y 11.000 trabajadores; en operación, entre 500 y 700 puestos directos. El campus se ofrece en alquiler a grandes tecnológicas y la empresa todavía no ha firmado con ninguna.
Los incentivos que impulsa el Gobierno no obligan a reservar capacidad de cómputo para el consumo local ni a informar el uso de energía y agua, según AP. «No estamos hablando de centros de datos diseñados para reforzar la soberanía tecnológica argentina», dijo Alan Rocha Varsanyi, investigador de Observatorio Petrolero Sur. «La capacidad de computación se exportará adondequiera que OpenAI u otras empresas la necesiten».
El agua de Trelew y la oposición que se organiza en la plaza
En Trelew, la preocupación se concentra en el agua. Chubut está en emergencia hídrica y la empresa no ha precisado cuánta necesitará el campus ni qué parte de su energía saldrá del gas. «Quizá tengamos agua hasta que seamos mayores. Pero después nuestros hijos seguirán aquí y ellos no tendrán esos recursos», dijo Cristina Gibón, de 46 años. Un grupo de vecinos se organiza en internet y en la plaza principal bajo el lema «Trelew libre de centros de datos».
Los registros de visitas que revisó AP muestran reuniones de Milei y su equipo con el inversor Peter Thiel y con representantes de OpenAI, Amazon, Google y Oracle. Documentos del Ministerio de Exteriores indican que Crusoe, la desarrolladora que trabajó en el campus de OpenAI en Texas, buscó este año reunirse con responsables argentinos de energía. En el Congreso, la oposición obligó al Gobierno a retirar un proyecto que flexibilizaba la propiedad extranjera de tierras y frenó el plan para que agentes de IA controlaran empresas.
Nicolás Wolovick, profesor de informática de la Universidad Nacional de Córdoba, lo planteó así: «Sin normas, Argentina se convertirá en un laboratorio, como cuando las empresas van a países en desarrollo a probar medicamentos extraños que no pueden probar en los grandes países desarrollados». Dentro del propio Gobierno, un alto cargo que habló sin autorización admitió que la postura contraria a la regulación complica el marco jurídico: las empresas esperan reglas sobre el entrenamiento con obras protegidas y sobre el envío de datos personales al exterior.
La próxima semana el papa León XIV visita Argentina, después de advertir en varios discursos sobre los riesgos de la inteligencia artificial para la humanidad.
OTRAS FUENTES CONSULTADAS: Chequeado (17/10/2026); ADNSUR (19/09/2026).




