Un modelo de lenguaje redactó el informe de alta de 60 internaciones largas en el hospital universitario de Stony Brook, en Nueva York. Los médicos que reciben ese documento para seguir cuidando al paciente prefirieron la versión de la IA en 95 % de los casos. El estudio apareció en npj Digital Medicine, del grupo Nature.
De acuerdo con lo difundido por la Universidad de Stony Brook el 2 de noviembre, el trabajo comparó, en cada una de esas 60 internaciones de medicina interna de entre 7 y 21 días, el resumen que armó el sistema con la versión que escribió el equipo médico. Médicos de sala y de atención primaria calificaron las dos versiones de cada caso.
El informe de alta que termina en manos de otro médico
El informe de alta es el papel con el que alguien sale del hospital. Ahí quedan el tratamiento que recibió, los remedios que tiene que tomar y cuáles le cambiaron, los problemas que siguen abiertos y los controles que necesita. Quien lo lee primero casi nunca es el médico que lo escribió: es el de atención primaria, que la semana siguiente tiene que decidir si el paciente mejora o si hay que ajustar algo. Un dato que falta en ese papel se nota lejos del hospital, cuando la persona ya volvió a su casa.
Los revisores le dieron a la versión de la IA mejores notas en calidad general, legibilidad, exactitud y completitud, y encontraron en ella menos datos clínicos ausentes. Los médicos de atención primaria agregaron que les resultaba más fácil de entender y de explicar al paciente o al cuidador, y más útil para el seguimiento. «Estos resultados aportan evidencia de que la inteligencia artificial puede apoyar la documentación de alta en internaciones complejas», dijo Rachel Wong, profesora de medicina interna y una de las autoras del trabajo.
Un borrador en minutos que todavía firma una persona
El sistema lee la ficha electrónica del paciente —notas, laboratorio, imágenes— y arma con eso un borrador ordenado en minutos. El diseño no salió solo de ingenieros: los clínicos indicaron qué necesita saber un colega cuando recibe a alguien dado de alta, y esa lista ordena el texto.
Los dos tipos de informe tuvieron errores. Los revisores no encontraron diferencias significativas en la gravedad estimada ni en la probabilidad de daño asociadas a esos errores. Los autores insisten en que una persona revise y verifique cualquier borrador antes de que entre en la ficha del paciente. Entre lo que el modelo agregó, 31 fueron hallazgos incidentales en radiología: 29 se consideraron correctos y 27, pertinentes de informar.
El siguiente paso es un piloto en la práctica diaria de Stony Brook Medicine. Ahí quieren medir el tiempo que ahorra de verdad, si los errores que quedan son seguros y cómo encaja el borrador en la rutina de una sala. La revisión médica sigue en el centro del proceso, igual que hoy con cualquier informe escrito a mano.
OTRAS FUENTES CONSULTADAS: Medical Xpress (02/11/2026).




