En un hospital de El Cairo, un médico revisa una pila de radiografías. Sabe que cada diagnóstico demorado puede costar una vida. La falta de radiólogos en Egipto dejaba a los pacientes semanas sin respuesta.
Rology, una plataforma egipcia de telerradiología asistida por inteligencia artificial, conecta hospitales con una red global de especialistas. Fue fundada en 2017 por un grupo de médicos. Entrega resultados en horas y atiende a 150 hospitales en nueve países, con más de 700.000 casos procesados al año. Es uno de los cinco finalistas de la edición 2025 del Premio Zayed de Sostenibilidad que aplican inteligencia artificial para la sostenibilidad.
El premio, creado en honor al legado del jeque Zayed bin Sultan Al Nahyan, distingue cada año soluciones a problemas globales. Sus cinco categorías son alimentos, agua, salud, energía y acción climática. Los finalistas de esta edición fueron seleccionados entre cientos de postulaciones de organizaciones de todo el mundo.
De acuerdo con lo publicado por Reuters Plus, la IA ya forma parte de sectores esenciales para el bienestar humano y el planeta. Facilita la transformación de ideas en acciones concretas, primero locales y luego globales. Muchas de las candidatas la incorporaron para escalar su impacto. Los cinco proyectos de esta historia llegaron a la final con sistemas de IA en operación.
Inteligencia artificial para la sostenibilidad
En las afueras de Lagos, D-Olivette convierte residuos orgánicos en biogás, fertilizantes y alimento animal con biodigestores controlados por IA. Las casas que antes se llenaban de humo de queroseno ahora cocinan con energía limpia. La basura orgánica que se acumulaba sin uso se transforma en insumos para la agricultura local. La iniciativa reduce emisiones y fortalece a comunidades rurales.
En la región de Anatolia, en Türkiye, el sistema ESYS de Elman Teknoloji analiza datos de suelo y clima. Entrega agua solo donde se necesita. La agricultura consume el 70% del agua dulce del mundo, y el riego ineficiente desperdicia casi la mitad. El ajuste del riego en tiempo real aumenta el rendimiento de los cultivos. En ambos casos, la inteligencia artificial para la sostenibilidad se mide en resultados: menos emisiones, más cosechas y agua para más campos.
En los Emiratos Árabes Unidos, Distant Imagery utiliza drones con IA para mapear manglares degradados. Planta semillas con precisión y monitorea el crecimiento. Estos ecosistemas almacenan más carbono por hectárea que los bosques tropicales. También actúan como barrera contra la subida del mar y las tormentas.
En Estados Unidos, Hyera convierte residuos agrícolas en carbón activado. Ese carbón filtra PFAS, los llamados químicos eternos, de las fuentes de agua. Los PFAS se acumulan en el agua y en los organismos vivos. El proceso retiene más del 90% del carbono de los residuos que procesa. Entrega agua tratada a comunidades que enfrentaban contaminación invisible.
La escala empieza en un problema concreto
Los cinco proyectos comparten una forma de trabajar. Cada uno partió de un problema cercano: una sala de espera llena de radiografías, un embalse que se vacía, una cocina llena de humo. También un manglar que retrocede y un río con químicos invisibles. La IA se convirtió en la pieza que permite atenderlo a escala. Los datos locales y el aprendizaje automático son el rasgo común de las cinco iniciativas.



