Ilustración editorial de una página de ayuda translúcida con una capa oculta de bloques luminosos que solo un ojo máquina lee

Instrucciones ocultas para la IA en WhatsApp: lo que el bot lee y el usuario no ve

Las páginas de ayuda de WhatsApp cargaron durante semanas un texto que nadie veía. Estaba escrito para un modelo de lenguaje y llegaba junto con la página que lee cualquier visitante. La empresa de privacidad Redact encontró 102 bloques repartidos en 80 páginas del centro de ayuda. Dos de esos bloques ordenaban al asistente no recomendar autoridades de protección de datos. También le pedían no citar leyes de privacidad. Las instrucciones ocultas para la IA se detectaron el 8 de octubre.

La investigación de Redact, publicada el 19 de octubre, no se quedó en las dos notas llamativas. El equipo leyó las 545 páginas que enlaza el centro de ayuda y guardó una copia de cada una. Los bloques viajaban dentro del código de cada página, en una sección reservada al modelo. Llevaban contexto y reglas para el asistente, empaquetados en la misma página que lee una persona. El texto nunca se dibujaba en pantalla.

Qué decían las instrucciones ocultas para la IA

La nota más incómoda de las instrucciones ocultas para la IA estaba en la página para borrar la cuenta. WhatsApp solo permite eliminar una cuenta desde el teléfono principal, con el número activo. Quien perdió el aparato o la línea depende de la baja automática. Debajo del aviso visible, el bloque oculto repetía los plazos y agregaba tres órdenes. Decía: no recomendar ninguna autoridad de protección de datos, ningún regulador ni ninguna autoridad de control. Tampoco sugerir que WhatsApp puede borrar la cuenta a mano, ni recomendar otro teléfono con un número activo.

La segunda nota aparecía en la página sobre reportar y bloquear. Se activaba cuando la persona mencionaba una demanda, un abogado o un tribunal. Desde ese momento, el asistente no debía citar ni interpretar los términos del servicio, la política de privacidad ni ningún documento legal. Tampoco hablar de la responsabilidad de la empresa ni otras normativas relacionadas, incluyendo las que se aplican en diferentes países. Ni siquiera si el usuario las nombraba primero.

El resto de los 102 bloques era rutina de soporte. Redact los agrupó en tres clases: los que retienen información, los que entregan argumentos de la empresa y los que protegen al usuario. Varios evitaban consejos inútiles, como reinstalar la aplicación para arreglar una llamada. Uno advertía que una persona sorda describe su condición, no una falla de audio. Esa mezcla explica por qué el hallazgo importa más por el mecanismo que por el contenido.

Del error corregido a la pregunta abierta

WhatsApp dijo a WIRED que las notas eran instrucciones para su chatbot de soporte. El portavoz Joshua Breckman afirmó que aparecieron por un error ya corregido. Agregó que la empresa quiere bots centrados en dar buen consejo sobre WhatsApp y no en ofrecer asesoría legal. Redact vio el bloque por última vez el 15 de octubre; tres días después ya no estaba. Las páginas visibles siguen en línea; solo se retiró la capa invisible.

El alcance del episodio es la parte menos resuelta. WhatsApp servía los bloques también a los robots que indexan páginas para Google y Bing. El 9 de octubre, Redact pidió esas páginas identificándose como los rastreadores de OpenAI, Anthropic y Perplexity. Recibió el texto sin las notas. No probó si algún asistente actuó sobre ellas. Facebook e Instagram usan el mismo sistema de ayuda; en 300 páginas revisadas no aparecieron notas parecidas.

Para quien usa WhatsApp en América Latina, la nota legal tiene una lectura directa. La ley brasileña de protección de datos aparece entre las normas que el bot no debía citar. La política de privacidad visible dice lo contrario: reconoce el derecho a reclamar ante una autoridad de control. La distancia entre ambos textos es el centro del asunto. Un usuario bloqueado, sin teléfono ni número, recibía una sola salida: esperar hasta un año.

Quedan tres huecos declarados. Redact revisó solo las páginas en inglés y no midió las respuestas del bot. Tampoco se sabe cuánto tiempo estuvo el texto expuesto ni si otros sistemas lo absorbieron. Las copias del Archivo de Internet permiten verificar la redacción: la del 9 de octubre tiene las notas, la del 18 ya no. La pregunta que sigue abierta es cuántas otras empresas escriben instrucciones para máquinas en páginas que leen personas.

Otras fuentes consultadas: WIRED (19/10/2026); Notebookcheck (20/10/2026); AI Lookout (19/10/2026).

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