Ilustración de una corneja negra posada en un poste con un micrófono en la cola y ondas de sonido

La IA ayuda a leer el lenguaje de las cornejas: 150.000 grabaciones y 7.000 reclamos etiquetados a mano

Un equipo de biólogos de la Universidad de León estudia el lenguaje de las cornejas negras del norte de España con un archivo de unas 150.000 grabaciones. Las aves llevan desde 2018 micrófonos diminutos sujetos a las plumas de la cola. Para ordenar ese volumen, los investigadores usaron un modelo de aprendizaje automático y, antes, clasificaron a mano unos 7.000 reclamos (llamadas de comunicación) durante nueve meses.

Según lo publicado por El Mundo el análisis permitió distinguir más de 150 tipos de vocalizaciones. El dato importa por comparación: los primates, el grupo más estudiado en comunicación animal, manejan repertorios mucho más pequeños.

Las cornejas negras del norte de España tienen una organización social poco común. Las crías se quedan en el territorio familiar hasta los cuatro años y ayudan a criar a los hermanos menores: alimentan polluelos, defienden el territorio y protegen el nido. Los biólogos Vittorio Baglione y Daniela Canestrari comprobaron que esa conducta se aprende. Tanta cooperación exige coordinación, y la coordinación exige comunicación vocal. El proyecto que la estudia empezó en 1999.

Cómo se enseña a una máquina el lenguaje de las cornejas

Cada ave lleva un registrador con micrófono, acelerómetro y magnetómetro. El micrófono capta el sonido; los otros dos sensores registran el movimiento, de modo que el equipo sabe qué estaba haciendo el animal cuando emitía cada llamada. El problema es el filtro: en la grabación conviven la corneja estudiada, sus parientes, otras aves y el viento.

El modelo de Earth Species Project, una organización sin fines de lucro dedicada a decodificar la comunicación animal, separa esas capas. Los investigadores lo entrenaron con los 7.000 reclamos etiquetados a mano, que funcionaron como muestra de lo que había que conservar y de lo que había que descartar. Con el sistema ya entrenado, procesaron el archivo completo y extrajeron los fragmentos relevantes para el análisis.

El trabajo de clasificación lo hicieron los estudiantes Iria González y Carlos Guzón, como parte de sus trabajos de fin de grado y de máster, según informó la universidad en julio de 2025. El resultado es un repertorio de sonidos, todavía sin significado asignado. Los investigadores detectaron, además de las llamadas fuertes que se oyen de lejos, sonidos muy suaves, audibles solo de cerca. Baglione describió que las aves «hablan entre ellos todo el tiempo». Ese hallazgo amplió el trabajo: si hay conversación continua, el archivo crece más rápido de lo que cualquier equipo puede escuchar.

Una señal breve antes de defender el nido

Con el repertorio ordenado, el equipo volvió a las grabaciones con una pregunta concreta. Cuando un depredador ataca el nido, la corneja emite un reclamo breve y, poco después, otros ejemplares se acercan a participar en la defensa. La hipótesis de los biólogos es que esa señal sirve para pedir ayuda.

Los propios investigadores la presentan como posibilidad, no como conclusión. Identificar una vocalización recurrente no basta para fijar su significado: hace falta comprobar en qué circunstancias aparece y qué efecto tiene en los demás animales. Esa verificación se hace en el campo, observando la reacción de las aves, y el artículo científico con las conclusiones se publicará en los próximos meses.

El caso muestra dónde se reparte el trabajo. La máquina procesa un archivo que ninguna persona podría escuchar entero; las personas definen qué cuenta como reclamo, interpretan la conducta y deciden si la categoría tiene sentido para las aves. El cuello de botella está en las etiquetas: cada categoría nueva exige horas de escucha humana.

La misma receta se aplica a otras especies y a otros archivos: muchas horas de audio, pocos ejemplos anotados y un modelo que aprende el resto. En América Latina, donde los inventarios de fauna dependen de grabaciones y de observadores con poco financiamiento, esa combinación resulta especialmente útil. El límite no cambia: sin alguien que escuche y nombre, el archivo queda mudo.

Fuentes consultadas: El Mundo (19/10), Universidad de León (7/7/2025) y Diario de León (15/7/2025).

Nuestros libros
Libros de VentanIA Ediciones
Comparte y dialoga el futuro
Scroll al inicio