Anthropic entregó a legisladores del Capitolio un borrador de ley de seguridad de la IA. El texto, que no se había divulgado antes, permitiría al Gobierno federal de Estados Unidos bloquear el lanzamiento o el uso de un modelo solo ante un riesgo previsible e inminente de más de US$1.000 millones en daños, o de matar o lesionar gravemente a más de 50 personas.
De acuerdo con lo publicado por Politico, la propuesta circula entre asesores legislativos y todavía no tiene un patrocinador con nombre. Un portavoz de la empresa afirmó que el borrador recoge las propuestas de su Marco de IA Avanzada, que la compañía defiende ante legisladores federales y estatales desde junio, y lo describió como «políticas sensatas» que el Congreso debería aprobar.
El riesgo que habilita la intervención tiene que venir de tres fuentes: la creación o liberación de un arma biológica, la evasión de los controles del propio desarrollador o un ciberataque. Los daños que no encajan en esas categorías quedan fuera, por grandes que sean.
Qué dice la ley de seguridad de la IA que propone Anthropic
El borrador concentra la facultad de frenar un modelo en una sola oficina. Solo el Departamento de Comercio podría pedir a un juez federal del Distrito de Columbia que suspenda el lanzamiento o el uso de un sistema. El texto prohíbe expresamente que cualquier otro departamento, agencia o funcionario del Gobierno haga lo mismo.
El control previo quedaría en manos de evaluadores independientes que se registrarían en Comercio y harían revisiones periódicas. Las empresas podrían pagarles, siempre que el pago no dependa del resultado de la evaluación. Si un evaluador detecta un riesgo de los enumerados, debe avisar a Comercio en un plazo de 72 horas. El texto también obliga a los desarrolladores a probar sus modelos más capaces y a publicar lo que encuentren.
La arquitectura tiene una consecuencia práctica: la intervención necesita una amenaza concreta y cercana, no una sospecha. Ese umbral alto es deliberado. La apuesta de Anthropic, según el análisis de AI Weekly, es una regla federal estrecha que ocupe el terreno antes de que los estados llenen el vacío con normas propias.
La delimitación deja una franja amplia de daños fuera de la intervención federal. Un incidente con decenas de heridos, un fraude masivo o un daño ambiental no alcanzarían el umbral si no entran en las tres categorías. El texto tampoco prevé un mecanismo para los riesgos que todavía no se conocen.
El precedente de California y el pulso por los estados
El lenguaje del borrador sigue a las leyes de IA de California, incluida la SB 53, que se convirtió en norma el año pasado. Politico añade que la propuesta federal dejaría sin efecto algunas leyes estatales de seguridad. El marco de junio fija una condición para eso: el Congreso debería ocupar esa facultad solo si aprueba un régimen federal que iguale o supere las medidas más exigentes del propio marco, y aun así limitado a funciones concretas, como las pruebas de riesgo catastrófico y la licencia de evaluadores.
El marco tiene dos partes. La primera impone obligaciones a los desarrolladores de modelos de frontera: probar los sistemas más capaces, convocar evaluadores externos, publicar los resultados y responder ante una agencia con autoridad para actuar. La segunda propone inversiones públicas en resiliencia, para que un ataque biológico o un ciberataque sea más difícil de ejecutar y más fácil de revertir. El borrador que llegó al Capitolio se concentra en la primera.
El texto obliga a los desarrolladores de modelos de frontera y no cambia las reglas de otros países. Sus efectos, en cambio, viajan con los modelos: las decisiones de Washington sobre sistemas de frontera se leen como referencia en las discusiones regulatorias de América Latina, donde ningún país participó de esta conversación.
El siguiente paso es político. Hasta que un legislador ponga su nombre al texto, la propuesta sigue siendo una conversación de asesores, y las tres fuentes citadas por Politico no identificaron a un patrocinador. La empresa que propone la regla sería también la que tendría que cumplirla, y ese doble papel define el resto de la discusión.
Fuentes consultadas: Politico (16/10), AI Weekly (17/10) y Anthropic, Marco de IA Avanzada (junio de 2026).




