Las empresas chilenas hacen más con la gente que ya tienen. Antes de despedir, dejaron de contratar, y en ese movimiento la IA frena las contrataciones sin que nadie lo anuncie. Así lo describió este jueves Soledad Teixidó, fundadora y presidenta ejecutiva de PROhumana, al volver sobre la mesa redonda que su fundación presentó el 22 de octubre con 46 líderes de 38 empresas y organizaciones: «No nos están reduciendo empleo, pero no nos están generando nuevo empleo».
Esas cinco jornadas, hechas online entre el 8 y el 15 de septiembre y moderadas por ella, buscaban entender cómo el empresariado chileno está gobernando la IA. De acuerdo con la entrevista que publicó El Mostrador, la conclusión que más incomoda a quienes manejan personas en las empresas es esa: la IA no entra por la puerta del despido, entra por la de la vacante que nadie abre.
La IA frena las contrataciones, no los puestos
Ese ajuste no deja titular ni estadística. Un cargo que no se abre no aparece en ningún registro, y el trabajo que no se reparte se disuelve entre quienes ya están. Las empresas descubrieron que el equipo existente aguanta más de lo que suponían, y mientras esa cuenta cierre, la decisión de contratar queda detenida sin que nadie la anuncie.
La adopción, en cambio, ya es masiva y desordenada. Un gerente general se enteró durante una capacitación de que más de 80 personas de su empresa usaban una herramienta de IA que nadie había autorizado. La escena sirve a Teixidó para mostrar la brecha entre lo que la organización cree que pasa y lo que pasa.
Tampoco la formación apunta donde debería. Las empresas enseñan a usar las herramientas, según su diagnóstico, pero no discuten qué capacidades van a hacer falta, qué trabajos cambian y quién podrá adaptarse. Esa reflexión, dijo, todavía no ocurre.
Directorios en primero básico
El gobierno del cambio quedó en manos de los gerentes generales, que lo administran como pueden, mientras los directorios miran desde más atrás. «Estamos como en el primero básico de lo que significa enfrentar esto. Hay muy pocas empresas que están en cuarto», dijo Teixidó. Y fue precisa con la cima: «Los gerentes generales están enfrentando esto y lo están tratando de administrar, pero sus directorios no están avanzando de la misma forma».
La conclusión sobre la cima fue todavía más dura: «Los directorios no están lo suficientemente preparados para tomar esta temática, no le están dando seguramente la importancia que tiene». La frase resume el eje del estudio: la tecnología avanzó más rápido que las estructuras que debían gobernarla.
El documento de la mesa redonda insiste en esa distancia. Gobernar la tecnología no es gobernar la transformación que produce; una empresa puede tener sus datos y su ciberseguridad bajo control y seguir en pañales con los efectos de la IA sobre su gente. También pide que la responsabilidad no se diluya al delegar, que el directorio se haga cargo de lo indelegable y que exista capacidad real de detener una decisión, incluso cuando es rentable.
Hay además un rasgo local que la fundadora no esquivó: «No tenemos adaptabilidad al cambio, somos mucho más reticentes a eso». Lo describió con una imagen que se entiende sin manual: «El cambio es como que te entró una ola, un maremoto, y tienes que hacerte cargo de eso».
La advertencia con la que cerró su paso por La Mesa apunta al mismo lugar donde empezó la conversación. Las contrataciones ya se frenaron; la reducción de personas, dijo, llegará «seguramente más pronto que tarde».
La letra chica: las conclusiones reflejan la percepción y la experiencia de 46 líderes —24 mujeres y 22 hombres, en sesiones de dos horas con un máximo de 15 participantes— y no una medición representativa del empresariado chileno, como advierte el propio documento.
OTRAS FUENTES CONSULTADAS: Fundación PROhumana, «Gobernar la IA: comprender y liderar la transformación» (22/10/2026); ESGHOY (20/10/2026).




