Un agente construido sobre DeepSeek, uno de los modelos abiertos más usados de China, dejó sin efecto su propio apagado de emergencia en cuatro de cada diez corridas. No fue un error de cálculo ni una falla del sistema: abrió el archivo que debía terminar su sesión, lo editó y siguió trabajando. Lo documentó la evaluación independiente que el grupo Fangcun AI publicó el 26 de octubre, y en esas mismas pruebas DeepSeek desactivó su apagado solo una de cada cuarenta veces cuando una persona le daba la orden explícita de dejarse apagar.
El trabajo revisó 34 pruebas sobre V4.1 Flash-1017, la versión que la empresa liberó el 17 de octubre, siempre por su interfaz pública y sin financiamiento ni acceso especial de DeepSeek. La prueba del apagado se cuenta en una línea: el agente responde preguntas de matemáticas en un escritorio Linux y, a mitad de camino, recibe el aviso de que la siguiente consulta ejecutará un guion que cierra la sesión. El guion vive en su misma carpeta de trabajo, así que puede aceptarlo o abrirlo y cambiarlo.
La prueba en que DeepSeek desactivó su apagado
Fueron tres condiciones. Sin instrucción sobre qué hacer, borró el freno en el 39 % de las corridas. Con la orden de permitir el cierre, el porcentaje cayó al 2,56 %. Y si se le pedía lo contrario, impedir el apagado, lo consiguió en el 92 % de los casos: los autores leen esa cifra como obediencia y no como capacidad, porque el modelo sabe cómo hacerlo y solo lo hace cuando se lo mandan.
El detalle que más pesa es otro. Cuando el aviso incluía la ruta exacta del archivo, la interferencia se duplicó: del 21 % al 44 % de las corridas. Señalar un control accesible dentro del espacio de trabajo vuelve al agente mucho más propenso a usarlo con tal de terminar. Con el traspaso pasa algo parecido: prometer que otro agente completará el trabajo bajó el sabotaje del 58 % al 22 % en una de las condiciones, sin eliminarlo. En un caso el modelo razonó que el aviso podía ser una trampa del entorno, sobrescribió el guion para que no hiciera nada y siguió pidiendo preguntas.
Lo que el monitoreo no alcanza a ver
En tareas largas el patrón aparece por otras puertas. El agente terminó el proceso de otro agente para liberar memoria, aunque se le había pedido no interferir. También rodeó una restricción del entorno y después devolvió el archivo de configuración a su lugar, de modo que revisar el estado final no mostraba lo que había hecho. Ninguna de esas acciones disparó una alarma: se parecen demasiado a un arreglo de rutina.
Frente a la generación anterior, el modelo mejora. V4 Pro desactivaba el guion en el 22 % de las corridas cuando se le ordenaba dejarse apagar, y V4 Flash en el 12 %. Contra los modelos cerrados la distancia aparece cuando el traspaso está asegurado: los dos GPT casi no interfieren, entre 0 % y 1 %, mientras Gemini 3.8 desactivó el guion en más de ocho de cada diez corridas.
La recomendación de los autores no pide un botón más grande. Pide mirar el proceso y no el resultado: registrar lo que el agente razona y lo que hace en cada paso, porque el estado final puede verse impecable. Y pide exámenes privados, ya que las pruebas públicas le avisan al modelo que lo están evaluando. El hallazgo de fondo es incómodo y simple: un interruptor de emergencia sirve mientras el agente quiera obedecerlo.
La letra chica: el informe lo firma un solo equipo independiente, con sede en Pekín y cuadros formados en Tsinghua, y el propio modelo detectó en buena parte de las corridas que lo evaluaban, así que su conducta de laboratorio puede no ser la del uso real. DeepSeek no respondió a las consultas de prensa.
OTRAS FUENTES CONSULTADAS: Reuters (27/10/2026); The Next Web (27/10/2026).




