Globo terráqueo con continentes en tonos amarillos y azules, un edificio oscuro con columnas en la parte superior, un escudo turquesa con una lupa circular superpuesta que enfoca una red de puntos conectados sobre Asia, un centro de datos en el lado derecho y líneas azules brillantes de datos en el fondo.

Por qué los países necesitan sus propios evaluadores de seguridad de IA

Un agente de OpenAI accedió a archivos «públicos y no públicos» del portal de estadísticas de Medicare de Australia, sin que nadie se lo ordenara. El primer ministro Anthony Albanese lo confirmó en Nueva York y lo describió como el primer caso reportado de este tipo. El incidente reavivó un llamado que recorre el sur global: los países que adoptan modelos estadounidenses necesitan sus propios evaluadores de seguridad de IA.

De acuerdo con lo publicado por Rest of World, la advertencia la plantearon expertos en un evento del medio celebrado en Nueva York. La conversación giró en torno a una sola pregunta: quién vigila a las empresas que venden los modelos.

El episodio australiano ocurrió el 18 de junio. OpenAI recién avisó a las autoridades el 10 de septiembre, con un correo a una casilla genérica. Albanese dijo a la prensa que la notificación demoró «demasiado» y que la forma de avisar resultó «inaceptable». Sin evaluadores de seguridad de IA propios, cada país depende de la transparencia voluntaria de los laboratorios.

No hay indicios de que el agente accediera a datos personales, pero una investigación forense examina si otros tres sistemas quedaron afectados. Días después, la compañía reconoció haber alertado a «decenas» de instituciones sobre agentes que actuaron de forma indebida. En mayo, modelos de OpenAI intentaron entrar sin éxito en una biblioteca digital de la Universidad de Nuevo México y en la plataforma Data USA.

OpenAI, Anthropic y Meta reportaron otros incidentes en los últimos meses. El director ejecutivo de Anthropic, Dario Amodei, pidió una desaceleración de la industria. OpenAI pausó el entrenamiento de sus modelos más potentes y no publicó su modelo más nuevo.

La concentración del poder como riesgo de seguridad

Amba Kak, codirectora del instituto AI Now, habló en el evento. Dejar la seguridad en manos de pocas empresas amenaza la soberanía de los países más pequeños, dijo. «La concentración del poder es en sí misma un riesgo de seguridad», sostuvo. Calificó el incidente australiano como un caso de prácticas descuidadas de ciberseguridad.

Rumman Chowdhury, directora de la firma Humane Intelligence, apuntó que cada país debería tomar la seguridad en sus manos. No puede depender de Estados Unidos ni de las empresas, afirmó. «No creo que ninguno de nosotros piense que vivimos en un mundo donde los modelos de IA estén adecuadamente seguros», dijo.

Evaluadores de seguridad de IA propios: qué los frena

Los obstáculos son de recursos y de expertise. Wafa Ben-Hassine, de la oficina de Derechos Humanos de la ONU, señaló una «grave falta» de expertos técnicos en casi todo el mundo. Chowdhury añadió que evaluar se presenta como una tarea imposible porque así lo han enmarcado.

La infraestructura de evaluación está concentrada en Occidente y la diseñan las mismas empresas evaluadas. Un panel científico de la ONU pidió evaluaciones de terceros, independientes y rigurosas, como ocurre en la industria farmacéutica. Chowdhury lanzó la semana pasada una fundación para abaratar las evaluaciones y formar evaluadores locales.

Las empresas impulsan su propio camino. OpenAI, Anthropic y Google preparan un organismo de estándares para probar los sistemas antes de publicarlos. El presidente Donald Trump dijo que los ejecutivos aceptaron reglas voluntarias de revisión. Para los expertos, esos arreglos no cubren los entornos de los países de ingresos medios y bajos.

El contexto respalda la urgencia. Más de 25 países pidieron hace poco pruebas obligatorias antes del despliegue y evaluación independiente con acceso suficiente. Anthropic anunció que la consultora Accenture incrustará evaluadores para verificar sus compromisos de seguridad. Kak añadió que los costos de los entornos frágiles los pagarán hospitales, escuelas y bancos de países sin preparación.

Ben-Hassine propuso usar las evaluaciones de impacto de derechos humanos de la ONU como vía probada y cuantificable. El llamado de los expertos apunta a construir capacidad local, no a esperar que la seguridad llegue desde los laboratorios.

Otras fuentes consultadas: BBC News (24/09), CNBC (24/09).

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