El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el domingo 4 de octubre una nueva fuerza de tarea de la Casa Blanca sobre inteligencia artificial. La dirigirá Jay Clayton, su director de inteligencia nacional. Trump la llamó Fuerza de la Superinteligencia. El grupo coordinará la relación del gobierno federal con consumidores, grupos de interés, organizaciones religiosas, proveedores de infraestructura crítica y empresas de superinteligencia.
Trump lo anunció en su cuenta de Truth Social. Allí escribió que la fuerza de tarea trabajará para que Estados Unidos «siga liderando el mundo en superinteligencia». El mandatario presentó ese campo como un asunto mayor que la Revolución Industrial y que internet. El grupo tendrá 120 días para estudiar los riesgos y las oportunidades de la tecnología. Después entregará recomendaciones sobre las responsabilidades del gobierno federal. Reportará a Trump y a su jefa de gabinete, Susie Wiles.
La Fuerza de la Superinteligencia nace sobre una base que el gobierno venía armando. La semana anterior, Trump reunió en la Casa Blanca a los principales ejecutivos de IA. A la reunión también asistió el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson. Tras el encuentro, dijo que las empresas firmaron un acuerdo voluntario de autorregulación. Ese pacto incluye revisiones internas y externas. El término «superinteligencia» es una elección deliberada. El presidente lo prefiere al de inteligencia artificial. Lo usa para encuadrar el debate como una carrera entre países.
Una Fuerza de la Superinteligencia con cuatro nombres
Además de Clayton, el grupo lo integran tres nombres. El primero es Andrew Ferguson, presidente de la Comisión Federal de Comercio (FTC). Lo acompañan Scott Kupor, director de la Oficina de Gestión de Personal, y Emil Michael, subsecretario de investigación e ingeniería del Pentágono. Clayton llega con un perfil de peso. Fue fiscal federal del Distrito Sur de Nueva York y presidente de la Comisión de Bolsa y Valores (SEC). En julio, el Senado lo confirmó al frente de la inteligencia nacional, con autoridad sobre 18 agencias. El diario The Wall Street Journal adelantó el sábado su nuevo rol.
Esta administración ya había tenido un zar de la IA. David Sacks, un inversionista de Silicon Valley, ocupó ese lugar en 2025. Después pasó a copresidir el consejo de asesores científicos de la Casa Blanca. Su salida dejó el puesto vacío durante meses. Con Clayton, la política de IA queda en manos de alguien que ya dirige los servicios de inteligencia.
Liderar el mundo, sin ley federal de IA
El anuncio llega en un momento particular. Estados Unidos no tiene una ley federal amplia para regular el desarrollo o el uso de la inteligencia artificial. Varios estados avanzan por su cuenta. California, por ejemplo, aprobó normas de transparencia y de protección laboral. La nueva fuerza de tarea coordina la política, pero no la legisla. Su mandato es de estudio y recomendación dentro del Poder Ejecutivo.
La industria había pedido reglas en otro sentido. Ejecutivos de Anthropic y OpenAI reclamaron límites para los modelos de frontera. Otras voces, dentro de las propias empresas, advirtieron sobre riesgos de seguridad. Trump calificó esos temores de exagerados. En septiembre había prometido una «Fuerza de IA» para facilitar la industria y «eliminar a los malos actores».
Fuera de Estados Unidos, la lectura es más directa. Varios países desarrollan su propia IA y observan la señal de Washington. La apuesta de la Casa Blanca es que la coordinación y el nombre alcancen para sostener el liderazgo. En la práctica, el grupo recomienda y coordina. Todavía no hay una ley federal que fije los límites.
Fuentes consultadas: The Wall Street Journal (03/10) · CNBC (03/10) · NPR (04/10) · Fortune (04/10) · NBC News (04/10).




