La Corte de Apelaciones de Santiago rectificó una resolución civil el miércoles 7 de octubre. El documento había llegado a la plataforma del Poder Judicial con un fallo con instrucciones de IA pegado en sus primeras páginas. El texto le asignaba a la herramienta el papel de juez. También le indicaba cómo redactar los fundamentos de una sentencia, con reglas de estructura, extensión y estilo.
De acuerdo con lo publicado por La Tercera, el episodio ocurrió en la resolución de la Novena Sala. Ese fallo se despachó el martes 6 de octubre y confirmó el rechazo a un incidente de abandono del procedimiento. La causa civil se tramitaba en el 11.º Juzgado Civil de Santiago. Firmaron la ministra Jenny Book, presidenta de la sala, el ministro suplente Christian Carvajal y la abogada integrante Francisca Amigo. Las instrucciones, en cambio, no pertenecían a ese litigio. Correspondían a una plantilla para redactar la sentencia de un recurso de amparo. El relator suplente Felipe Larraín la subió por error. El archivo también incluía una resolución del 6 de octubre, pero de una causa civil y no del amparo.
El fallo con instrucciones de IA y las reglas que quedaron a la vista
El fallo con instrucciones de IA dejó a la vista reglas muy concretas. El documento pedía asumir el rol de juez. La instrucción textual era: «Eres un Juez de la Corte de Apelaciones que debe redactar la parte considerativa de la sentencia [rechazando/acogiendo] el recurso». También fijaba conectores obligatorios, como «A continuación», «Luego», «Asimismo», «Continúa» y «Por último». Pedía un máximo de 750 palabras en tercera persona. Incluía normas ortográficas para las fechas y prohibía tratamientos de cortesía como «don» o «doña».
La ministra Book aclaró que ese texto no forma parte de la resolución. Tampoco cumple los requisitos de un fallo. Y no tiene relación con la causa, según dijo. Ordenó rectificar el documento, lo que quedó despachado esa misma tarde con la eliminación de páginas no relevantes. También pidió al relator un informe en 24 horas. Con ese antecedente, el pleno de la Corte podría evaluar la próxima semana la apertura de un sumario disciplinario. Sus sesiones ordinarias son los lunes.
El protocolo ausente y las firmas automáticas
Más allá del error puntual, el caso expone una zona gris. Según fuentes judiciales citadas por la prensa, el Poder Judicial no tiene un protocolo claro. Faltan reglas para el uso de IA en la redacción de resoluciones. El Código de Ética Judicial, aprobado hace poco, sí es explícito. «La decisión judicial es siempre una tarea humana y su responsabilidad es indelegable», señala. Ningún sistema automatizado puede sustituir el juicio de quien ejerce jurisdicción ni condicionar su independencia.
El caso tiene otra arista: la plantilla filtrada pertenecía a un recurso de amparo. Es una acción constitucional que protege la libertad personal y la seguridad individual. Por eso el informe pedido deberá aclarar cómo se generó el archivo. También quiénes participaron en su elaboración y revisión, y en qué momento llegó a la causa. Desde el Poder Judicial señalaron que se trata de un error que será investigado y que no se ha visto afectada la administración de justicia.
La práctica, en cambio, muestra otra cosa. Aunque se supone que los ministros redactan, buena parte de esa labor recae en los relatores. El proceso de firma se ejecuta cada vez más con módulos masivos. Estos estampan las rúbricas en bloque, sin una revisión documento por documento. El relator implicado dejó hace meses sus 25 años de ejercicio privado para entrar a la carrera judicial, según reportó la prensa en 2025. Para quien mira esto desde fuera del rubro, el episodio deja una pregunta concreta. Qué parte del trabajo judicial se delega y quién la revisa aún no tiene respuesta.
Otras fuentes consultadas: Corte de Apelaciones de Santiago, resolución rectificada del caso MITARAKIS/CORREA (06–07/10/2026) · Cooperativa (07/10/2026) · BioBioChile (07/10/2026) · El Mostrador (07/10/2026) · El Dínamo (07/10/2026).




