El uso de IA en Argentina es el más alto de los nueve países que el Reuters Institute for the Study of Journalism, de la Universidad de Oxford, relevó entre agosto y septiembre: 68 %, casi siete de cada diez personas la abren al menos una vez por semana.
La selección combina continuidad y cobertura geográfica. El instituto sigue a los mismos seis países desde 2024 —Argentina, Dinamarca, Francia, Japón, el Reino Unido y Estados Unidos— y este año sumó Australia, Finlandia y Noruega. Con eso cubre nueve países de cinco continentes: la serie larga permite comparar la evolución año a año y los tres nuevos amplían la foto. Los datos los recogió la encuestadora YouGov entre el 14 de agosto y el 28 de septiembre.
Por qué el uso de IA en Argentina creció tan rápido
Fredi Vivas, ingeniero en sistemas y fundador de RockingData, lo explica con una frase de casa: «Los argentinos somos especialistas en hacer más con menos». Durante años, muchas empresas y profesionales no pudieron pagar tecnologías que exigían grandes inversiones o equipos especializados. La IA generativa abrió esa puerta. Belén Ortega, autora del libro Human/IA, coincide: ahorra tiempo, reduce costos, permite crear contenido y automatizar tareas. Para emprendedores y profesionales independientes, significa acceso a capacidades que antes eran inalcanzables.
El informe agrega una pista sobre el entusiasmo. Los argentinos están entre los más optimistas del estudio sobre el impacto de la IA en la sociedad, junto con los japoneses, y son los que más dicen usarla porque obtienen información más confiable que en otras fuentes: uno de cada cuatro lo afirma, contra uno de cada ocho en Finlandia.
El uso concreto también cambió. Hasta 2024 la IA servía sobre todo para crear textos e imágenes; desde 2025, el uso más común es buscar información. Argentina aparece además a la cabeza en dos registros: el 23 % usó un agente de IA —un programa que ejecuta tareas por su cuenta— para un trabajo real en la última semana, y el 15 % la usó para informarse, el porcentaje más alto de los nueve países.
La comprensión va más lenta que el uso
El mismo informe pone una sombra sobre ese entusiasmo. En la prueba de conocimientos sobre capacidades y límites de la IA, los argentinos respondieron bien 69 de cada 100 preguntas, por debajo del 79 % de Finlandia y del 77 % de Australia y el Reino Unido. La alfabetización más baja del estudio está en Francia y en Argentina.
«El gran riesgo es confundir una respuesta bien escrita con una respuesta verdadera», dice Vivas. «Es fácil confundir fluidez con verdad». Ortega plantea la misma advertencia desde otro lugar: la IA «puede equivocarse con la misma seguridad con la que acierta».
En la vida diaria eso tiene una forma reconocible. La noticia llega por la radio, por redes o por televisión, y la pregunta siguiente se hace en un chat: «Con mi sueldo, ¿puedo pedir este crédito?», «¿qué pasa con mis años de aportes?». El informe encuentra que, entre quienes usan IA para informarse, pedir una pregunta de seguimiento sobre una noticia ya es más frecuente que pedir las últimas novedades, y que el 72 % confía en las respuestas que recibe.
Esa confianza en la conversación no se traslada al oficio periodístico. Solo el 12 % de los consultados en los nueve países se siente cómodo con noticias hechas enteramente por IA, una proporción que casi no se movió desde 2024. La preferencia por el trabajo humano se mantiene incluso entre quienes más usan estas herramientas.
Los números, vistos en serie, muestran la velocidad. En 2024 la usaba el 21 % de los argentinos; en 2025, el 51 %; este año, el 68 %. En los seis países que el instituto sigue desde 2024, el uso semanal saltó de un tercio a la mitad de la población en un año. Detrás de Argentina quedaron Noruega (57 %), Australia y Dinamarca (51 %), Estados Unidos (49 %), Francia y Finlandia (48 %), Japón (46 %) y el Reino Unido (42 %).
El instituto volverá a preguntar en 2027, en los mismos nueve países. La serie tendrá entonces un dato nuevo: si la comprensión de estas herramientas creció al ritmo que creció su uso.
OTRAS FUENTES CONSULTADAS: La Nación (01/11/2026); Diario Neuquino (01/11/2026).




