Silueta de la Montaña de la Mesa junto a un embalse con poca agua y estanterías de servidores, en azul y ámbar

Sudáfrica: la resistencia a los centros de datos de EE. UU. llega a África

Cinco organizaciones de derechos civiles de Sudáfrica pidieron a la Comisión de Derechos Humanos del país que investigue el costo humano del auge de los centros de datos y que evalúe una pausa a las nuevas aprobaciones de escala masiva. Según el informe conjunto que entregaron el 24 de agosto, no existe ningún registro público de instalaciones ni obligación de declarar el agua y la electricidad que consumen. Con más de 60 centros ya en operación y una capacidad declarada cercana a los 500 megavatios, los centros de datos en Sudáfrica se acercan a la demanda máxima de Ciudad del Cabo sin que ningún regulador vea su huella completa.

La disputa más visible está en Ciudad del Cabo. Housing Assembly, una organización de vivienda de la ciudad, y la ONG británica Foxglove presentaron en agosto una acción legal contra dos proyectos que la estadounidense Equinix propone allí. «Lo que decimos es que debe haber un moratorio a los centros de datos. Debe ser en toda Sudáfrica», dijo Kashiefa Achmat, presidenta de Housing Assembly.

El agua y la energía de los centros de datos en Sudáfrica

El Tribunal Municipal de Planificación aprobó el 14 de julio la rezonificación de un centro de datos de 174 MVA en el parque industrial King Air Industria, con un solo voto en contra. Ese miembro, el planificador urbano Wally Johnstone, advirtió que las protestas vecinales por el acceso a la electricidad «no deberían ignorarse». La asesoría del Centro de Recursos Legales había señalado los huecos del expediente: nada sobre agua, emisiones o generadores diésel, y poco sobre electricidad.

Con el método de refrigeración habitual de la industria, los centros aprobados consumirían más de 4.400 millones de litros de agua al año, el consumo de unos 18.000 hogares sudafricanos, y ocho de cada diez litros se evaporarían. El agua y la energía ordenan así la discusión sobre los centros de datos en Sudáfrica. Equinix sostiene que el diseño sostenible es su punto de partida y no una idea agregada después. La ciudad conoce el escenario: en 2018 estuvo cerca de quedarse sin agua.

El informe también cuestiona el argumento energético. Eskom ofrece a los operadores un excedente de unos 6 GW, generado casi todo con carbón, para cubrir su demanda, sin que nada los obligue a construir generación limpia equivalente. Y agrega un dato de empleo: la industria figura entre las que menos puestos crea por rand invertido.

Un continente que también necesita cómputo

Sudáfrica concentra la mayor cantidad de centros de datos de África, en su mayoría de Microsoft, Amazon y Google, además de operadores como Equinix y Digital Realty. Microsoft comprometió 5.400 millones de rand, unos 300 millones de dólares, hasta 2027; Amazon Web Services invertirá unos 1.500 millones hasta 2029; y Equinix planea 438 millones en el país. La demanda de cómputo del continente podría llegar a 2,2 gigavatios en 2030, unas cinco veces el nivel actual.

El freno no debería detener la expansión, según Obinna Isiadinso, del IFC: África tiene poco más de 400 megavatios operativos, menos del 1% de la capacidad mundial, con un quinto de la población del planeta. El informe de la industria africana calcula 360 megavatios activos, 238 en construcción y 656 planificados, y aun así proyecta que la región mantenga su cuota global, no que la aumente. Llegar a un gigavatio podría costar hasta 8.000 millones de dólares.

Chinasa Okolo, fundadora del incubador Technecultura, resumió la posición intermedia: se declara a favor de la expansión, siempre que no sea «una expansión sin control que ponga en riesgo los medios de vida y la salud de comunidades vulnerables».

La resistencia sudafricana se suma a una ola global. Nueva York impuso en junio un moratorio estatal de hasta un año; hubo protestas en Virginia, California y Filadelfia; agricultores en India y grupos indígenas en Brasil también se movilizaron. En Kenia, comunidades cercanas a un proyecto de un gigavatio de G42 y Microsoft advirtieron sobre el uso del agua, y el plan se estancó en mayo.

Rachel Adams, del Global Center on AI Governance, sostiene que el momento es estratégico para los países africanos porque las empresas buscan mercados nuevos. Daniel Kammen, de Johns Hopkins, apunta a la raíz del conflicto: la falta de transparencia es habitual y las compañías intentan acuerdos ventajosos con los gobiernos. Cuando las comunidades descubren el impacto al final, se rompe la confianza.

Otras fuentes consultadas: Rest of World (21/09) · Foxglove (13/09) · Presidencia de Sudáfrica (01/07) · Microsoft (2026) · Africa Data Centres Association (2026) · McKinsey (2026). (cifras aportadas por las propias empresas)

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