OpenAI corrigió a la baja la cifra con la que se medía frente a su gran rival. La compañía dijo a sus inversionistas que su facturación anualizada ronda los US$50.000 millones, unos US$20.000 millones por debajo de lo difundido en septiembre. La comparación de los ingresos de OpenAI con los de Anthropic —que sí suma la venta hecha a través de nubes— explica buena parte de la brecha. El ajuste, en todo caso, bastó para mover al mercado.
El dato lo reportó el Financial Times. La cifra de US$70.000 millones se había difundido en septiembre y provenía de información compartida con inversionistas de OpenAI, según el mismo medio. No fue un número oficial de la empresa, sino un intento de los propios inversionistas por comparar a OpenAI con Anthropic en igualdad de condiciones.
Por qué los ingresos de OpenAI difieren de los de Anthropic
Las dos empresas cumplen las normas contables, pero tratan distinto las ventas que pasan por terceros. Si un cliente paga US$100 por un servicio de IA contratado a través de una nube, Anthropic puede registrar el monto completo como ingreso y anotar la comisión de la nube como gasto. OpenAI, en cambio, registra solo su parte de esa operación. La diferencia, según explica Axios, está en cómo cada compañía ve su papel en la transacción: quién controla la relación con el cliente y quién entrega el producto.
La comparación tiene historia. En julio, Anthropic dijo a sus inversionistas que su ingreso anualizado había llegado a US$65.000 millones, una cifra que incluye las ventas canalizadas por AWS y Google Cloud. Frente a ese número, OpenAI quedaba rezagada. De ahí nació el ejercicio de «inflar» su propia cifra para igualar la vara: un recurso razonable para una startup en etapa temprana, pero que en un mercado público se mira con recelo.
Conviene un matiz sobre la palabra «ingresos». La cifra de US$50.000 millones es un ingreso anualizado: se toma el ritmo de ventas de un período y se proyecta a un año. Sirve para describir el crecimiento, pero no es una facturación de año cerrado, ni una utilidad, ni la caja generada. Pasar de ahí a los US$70.000 millones de fin de año exigiría un alza de alrededor de 40% en ese ritmo, una meta que los inversionistas podrán seguir mes a mes.
Una empresa privada que movió al mercado
El anuncio golpeó a las tecnológicas: los principales fabricantes de chips y el índice del sector retrocedieron, y el Nasdaq Composite cerró en baja. Sobre una empresa que no cotiza en bolsa, el efecto fue una señal de cuánto dependen los precios del sector de las expectativas de ingresos de las grandes ligas de la IA.
OpenAI negocia además una ronda de capital que la valoraría en torno a US$1,4 billones, varias veces sus ingresos anualizados. El Financial Times reportó también un gasto proyectado de cientos de miles de millones hasta 2030, en plena expansión de infraestructura, y la salida a bolsa de la compañía quedó postergada hasta 2027.
La cifra de US$70.000 millones, mientras tanto, sigue viva como meta declarada para diciembre. Para llegar, la empresa necesita que el negocio de empresas —su apuesta de crecimiento— sostenga el ritmo. La discusión de fondo es más simple: en un terreno donde las promesas de ingresos mueven billones en bolsa, medir con la misma vara deja de ser un detalle contable.
Otras fuentes consultadas: Financial Times (08/10/2026) · Axios (08/10/2026) · TechCrunch (08/10/2026) · TradingView (09/10/2026) · Bloomberg (09/10/2026) (cifras aportadas por las propias empresas).




