El proyecto MIRAI Chile cerró su etapa de validación y calibración con más de 166 mil mamografías de cerca de 76 mil mujeres de la red pública, y se prepara para un piloto clínico en pacientes del sistema público.
El sistema estima el riesgo de cáncer de mama a uno y a cinco años a partir de una mamografía común. Lo desarrollan la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, el Hospital Digital del Ministerio de Salud, el MIT y el Centro para la Prevención y el Control del Cáncer (CECAN). La Universidad de Chile informó que el equipo completó la evaluación sobre imágenes de casi todas las regiones del país y que los resultados predictivos son comparables a los de estudios internacionales. La decana de la facultad e investigadora del proyecto, Susana Mondschein, resume el aporte en una frase: «pasar de un tamizaje parejo e idéntico para todas a un seguimiento personalizado que considera el riesgo de cada mujer». El detalle está en la nota de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas publicada el 19 de octubre.
El riesgo de cáncer de mama se calcula distinto de lo habitual. Un radiólogo busca lesiones que ya están en la imagen y las clasifica con la escala BI-RADS, que ordena los hallazgos por sospecha. MIRAI mira las cuatro proyecciones estándar de la mamografía y busca patrones del tejido que no corresponden a un tumor visible, sino a la probabilidad de que aparezca. El radiólogo sigue leyendo la imagen; el sistema agrega un puntaje de riesgo futuro.
Qué cambia con el piloto clínico
El protocolo define qué recibe una mujer que queda en el grupo de riesgo alto. Se le suma una ecografía mamaria complementaria, la derivación a la Unidad de Patología Mamaria y un control mamográfico al año, en lugar del intervalo de dos años que se usa hoy en la red pública. La evaluación corre sobre la infraestructura del Hospital Digital, que centraliza la lectura remota de mamografías en más de 47 recintos. El Estado no tiene que comprar equipos nuevos para probarlo.
El equipo calcula que el umbral elegido elevará cerca de 18 % la demanda de mamografías en la red y sostiene que el margen es abordable. Es una estimación de los investigadores, no una medición: todavía no hay agenda, listas de espera ni horas de ecografía que la respalden. El piloto tampoco tiene fecha de inicio, número de pacientes ni constancia de aprobación por un comité de ética científico en la información difundida. Lo que existe es el cierre de una etapa técnica y el diseño de la siguiente.
Por qué la calibración local decide el riesgo de cáncer de mama
Un modelo entrenado con imágenes de otros países y otras máquinas no rinde igual en Chile. La validación nacional se hizo con mamógrafos de varias marcas y esa diversidad obligó a recalibrar el sistema por equipo. La primera aplicación del modelo en un entorno con varios fabricantes es el aporte que el equipo destaca como inédito. Lo que vuelve utilizable el sistema es el calibrador que lo ajusta a la población y al parque de equipos donde va a funcionar.
Las cifras tienen más recorrido del que sugiere el anuncio. El Ministerio de Salud ya había informado 75.958 pacientes y 166.569 mamografías procesadas en agosto de 2025, cuando presentó el trabajo como «una primera aproximación que requiere ajustes para optimizar su eficacia local». La jefa del Departamento de Salud Digital, María José Letelier, dijo entonces que había que «terminar de afinarlo». Lo nuevo de octubre es la declaración de cierre de la calibración y el paso al piloto, con el mismo conjunto de datos.
Los resultados se describen como comparables a los internacionales, sin métrica de impacto clínico. Nadie ha medido todavía si el seguimiento personalizado detecta más cánceres en etapa temprana o reduce la mortalidad; eso es lo que el piloto debería producir. La fuente principal es la universidad que ejecuta el proyecto y ninguna publicación científica acompaña el anuncio. La prensa repitió las cifras sin una verificación independiente.
Lo que queda en pie es una pieza poco visible: el banco de imágenes anonimizadas y el calibrador por marca de equipo. El modelo se puede volver a entrenar; el registro local, no. El piloto decidirá si ese activo alcanza para cambiar la forma en que el sistema público busca el cáncer de mama. La pregunta que queda es operativa: cuántas ecografías y cuántas horas de patología mamaria puede absorber la red antes de que el seguimiento reforzado se vuelva una lista de espera más larga.
Otras fuentes consultadas: Universidad de Chile, Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas (19/10/2026) · Ministerio de Salud, Portal Salud Digital (12/08/2025) · Radio Agricultura (25/10/2026) · Universidad de Chile, nota sobre el banco público de IA en salud (07/10/2026) · Departamento de Ingeniería Industrial UChile (22/07/2025).




