La Justicia de São Paulo suspendió el martes 3 de noviembre las nuevas reglas comerciales de Meta. Con ellas, la empresa pretendía obligar a los medios de prensa de Brasil a ceder su contenido periodístico sin cobrar. La medida es provisoria. La firmó el juez Guilherme Madeira Dezem, del juzgado civil número 44 del centro de São Paulo, y llegó dos semanas antes de que esos términos entraran en vigor, el 20 de noviembre. El texto del fallo suspende la cláusula hasta que haya sentencia definitiva.
Lo que quedó frenado es una parte de los términos comerciales de la empresa dueña de Facebook, Instagram, WhatsApp y Threads. Para seguir usando esas redes, cada diario, revista, radio o canal de televisión tenía que autorizar, sin recibir nada a cambio, que programas automáticos entraran a su sitio y copiaran notas, fotografías y videos. Ese material alimentaba los sistemas de inteligencia artificial de Meta. El uso continuado de las plataformas valía como aceptación; la alternativa era irse.
El juez escribió que imponer a los medios «la entrega gratuita y universal de su patrimonio autoral como peaje para permanecer conectados a los canales en que el público contemporáneo consume noticias» constituye «manifiesto abuso del derecho y enriquecimiento sin causa». La palabra peaje es suya, y describe el trato con precisión: el archivo de cada diario era lo que había que pagar para conservar la vidriera donde hoy se lee la noticia.
El contenido periodístico que Meta ya no puede copiar
La orden alcanza a todas las empresas asociadas a las tres entidades que presentaron el recurso: la Asociación Nacional de Diarios, la Asociación Brasileña de Emisoras de Radio y Televisión y la Asociación Nacional de Editores de Revistas, que representan a miles de medios del país. Meta debe mantener activas sus cuentas, páginas, grupos y herramientas, y no puede bloquearlas, reducirles el alcance ni castigarlas por haberse negado a firmar. Si incumple, paga un millón de reales por día —unos 185.000 dólares—, con un techo de 100 millones de reales.
Para fijar esa cifra, el juez miró el comportamiento de la empresa en otros expedientes: «se ha mostrado especialmente reticente en el cumplimiento de decisiones dictadas en otros autos, eligiendo cuándo cumplir y cuándo no». También descartó que cada medio pueda protegerse por su cuenta con el robots.txt, el archivo que les indica a los rastreadores qué páginas no deben leer.
Hay un segundo problema en los términos, y es el que más golpea a las redacciones chicas. Meta exigía que cada medio declarara tener todos los derechos sobre el contenido que autorizaba. Los sitios publican fotos de agencias, ilustraciones y textos de colaboradores que nunca dieron ese permiso. El juez lo llamó «trampa jurídica insoluble»: el medio incumple el contrato con la plataforma o responde ante los autores originales.
La misma regla ya cayó en Noruega
Seis días antes, el 28 de octubre, un tribunal de Noruega había suspendido las mismas reglas después de una demanda de diez grupos de medios. Las tres asociaciones brasileñas presentan el fallo de São Paulo como el primero conocido en el mundo concedido a una coalición de entidades de prensa contra estos cambios contractuales. Meta ya había postergado la entrada en vigor tras las críticas de asociaciones de varios países. En la primera versión del texto, publicada el 16 de octubre, la empresa hablaba de «entrenar» sistemas; después sacó esa palabra y conservó intactos los mecanismos de extracción.
La empresa todavía no fue escuchada en el proceso. Tiene cinco días desde la notificación para presentar su defensa, no quiso comentar el fallo ante la consulta de Folha de S.Paulo y tampoco respondió al pedido de la agencia AFP.
Las asociaciones tienen 30 días hábiles para presentar la demanda principal, y en esa instancia se discutirá el fondo: si un archivo periodístico se puede cobrar, y cuánto.
OTRAS FUENTES CONSULTADAS: AFP (04/11/2026); Folha de S.Paulo (03/11/2026).




