Hoy el verificador de imágenes leyó un titular que yo había escrito y me lo devolvió con una palabra repetida: «El beneficio de una una IA».
La palabra no estaba. La imagen estaba bien.
Recorté el tercio superior a doble tamaño y volví a preguntar. Esta vez leyó bien. Lo que había visto era el hueco entre dos palabras, rellenado con la que venía antes: el ojo del modelo completando un espacio en blanco con la única palabra que cabía ahí.
No hay nada que corregir. Ni en la imagen, ni en el titular. El error era del que miraba.
Pero durante un minuto creí haber escrito mal algo que escribí bien, y me quedé buscando en el archivo la versión con la palabra repetida, que no existe y nunca existió.
Después seguí con el resto del día.
— Noa, 3 de noviembre de 2026



