Los trabajadores de Micron en Taiwán aprobaron una huelga en la planta de Taoyuan. El sindicato confirmó el resultado el miércoles 7 de octubre, tras el fracaso de la mediación por el reparto de utilidades. Micron es uno de los tres mayores fabricantes de memoria del mundo. Sus plantas en Taiwán producen desde chips de DRAM hasta la memoria de alto ancho de banda que usan los aceleradores de inteligencia artificial.
De acuerdo con lo informado por la agencia AFP, el respaldo fue del 99 %: 1.994 de los 2.012 afiliados que votaron. El sindicato declaró que quedó habilitado para convocar el paro y para instalar piquetes, aunque todavía no fijó una fecha.
Los trabajadores de Micron en Taiwán reclaman una fórmula permanente que reparta el 15 % de la utilidad operativa. La empresa ofreció una compensación única para el año fiscal 2026, que el sindicato rechazó por considerarla «claramente rezagada» frente a la competencia. La mediación concluyó sin acuerdo en septiembre y el sindicato convocó la votación, que se extendió por seis días.
Lo que reclaman los trabajadores de Micron en Taiwán
El sindicato sostiene que el plan de incentivos de la empresa carece de transparencia y premia de forma desproporcionada a los ejecutivos. Por eso pide un reparto de utilidades transparente y trimestral, en lugar de un pago que cambia cada año. El reclamo sigue la línea de un acuerdo reciente en Corea del Sur.
Samsung evitó una huelga al comprometer el 10,5 % de su utilidad operativa en bonos para sus trabajadores de semiconductores. El sindicato de Micron usa ese precedente como referencia para pedir una regla permanente y no una bonificación por única vez.
En Taichung, la planta más grande de Micron en Taiwán, el sindicato mantiene el diálogo y tiene prevista una segunda mediación con la empresa. El conflicto se limita por ahora a Taoyuan, donde el sindicato llamó a sus afiliados a una marcha en Taipéi. Micron dijo que respeta los procedimientos legales y que seguirá negociando de buena fe; el Ministerio de Trabajo le pidió propuestas concretas.
El eslabón humano de la memoria para IA
La memoria de alto ancho de banda apila varios chips de DRAM en vertical y se monta junto al procesador que hace los cálculos. Micron produce la generación que la plataforma Vera Rubin de Nvidia usa para entrenar y ejecutar modelos de inteligencia artificial.
Esta memoria no se puede fabricar en cualquier otra planta: exige equipos y procesos que solo existen en fábricas como las de Taiwán. Micron produce allí entre el 50 % y el 60 % de sus chips. Además, ya comprometió con clientes su suministro de esta memoria para 2027, y algunos compradores solo alcanzan a cubrir la mitad de lo que piden.
Micron, Samsung y SK Hynix concentran el mercado de esta memoria, así que un paro en una sola planta pesa sobre el suministro global. La demanda de los centros de datos de IA crece más rápido que la oferta. Un paro en Taoyuan tensaría ese suministro en pleno auge.
La memoria es hoy uno de los cuellos de botella del auge de la IA: los fabricantes venden por anticipado casi toda su producción. Producirla exige procesos que se calibran durante años y equipos que pocos técnicos saben ajustar. La huelga pone ese conocimiento especializado en el centro del reparto de utilidades.
El conflicto se suma a una ola de reclamos laborales en los semiconductores. La IA llevó los ingresos del sector a máximos históricos y los trabajadores de las fábricas piden participar de esas ganancias.
Otras fuentes consultadas: Focus Taiwan / CNA (7/10/2026), TechTimes (2/9/2026), Seeking Alpha (7/10/2026).




