La autorización ambiental de un datacenter hyperscale en Tarluvada, en el estado indio de Andhra Pradesh, permite más del doble de la capacidad anunciada. Google presentó el proyecto como una inversión de unos 15.000 millones de dólares y una potencia de un gigavatio. Los permisos del estado habilitan hasta 2,51 GW. La cifra equivale a dos reactores nucleares grandes y a cerca de un 30 % del consumo eléctrico anual de Andhra Pradesh. La aldea, de calles sin pavimentar y rodeada de cultivos y bosque, no tuvo audiencia pública.
De acuerdo con lo denunciado por el Human Rights Forum, tres peticiones ante el National Green Tribunal cuestionan esa aprobación. El estado otorgó los permisos ambientales en nueve días. Las peticiones sostienen que la evaluación del riesgo hídrico y ambiental resultó «manifiestamente inadecuada, científicamente irreal y engañosa». El foro documenta además que Instagram y X retiraron publicaciones críticas tras avisos del gobierno indio. Esos retiros se apoyaron en la Ley de Tecnologías de la Información.
El datacenter hyperscale en Tarluvada, un campus de cómputo de escala masiva, integra un plan mayor. El desarrollo corre por cuenta de Google y del grupo Adani. Juntos levantan tres instalaciones alrededor de Visakhapatnam, en la costa este del país. Una de ellas queda a pocos metros de un bosque reservado, un embalse de agua potable y un santuario de fauna. Google promete refrigeración por aire en lugar de agua, sin presión sobre el consumo humano según la compañía. Para la energía ofrece ayudar a generar capacidad limpia nueva. Cerca del 75 % de la red eléctrica india funciona con carbón.
Cómo se aprobó el datacenter hyperscale en Tarluvada
Unas 520 familias de Tarluvada perdieron tierras que el estado les había asignado veinte años atrás. T Applaraju, de 40 años, cuenta que supo del despojo en abril. Ese mes, guardias de seguridad del grupo Adani levantaron cercos y bloquearon el paso a los predios que trabajaba. El estado afirma que no hubo expropiaciones forzadas y que pagó compensaciones generosas. Entre los 47 agricultores de la comunidad dalit que recibieron pago, varios relatan presiones y promesas incumplidas. Les prometieron una parcela de reemplazo y un empleo por familia.
Las protestas contra los datacenters de inteligencia artificial se repiten en varios países. En Andhra Pradesh siguen el mismo guion: dudas sobre el agua, el calor y el uso del suelo. Activistas de la zona denuncian detenciones y amenazas policiales durante las manifestaciones. El gobierno estatal responde con una cifra de política pública. India genera cerca del 20 % de los datos del mundo y alberga alrededor del 3 % de los datacenters globales. Sus funcionarios quieren cerrar esa brecha con infraestructura propia.
Quién paga la energía de la inteligencia artificial
El proyecto ilustra una pregunta que excede a un estado. Los incentivos ofrecidos a Google suman unos 2.200 millones de dólares en veinte años. Incluyen exenciones tributarias de décadas, tierra con descuento y electricidad y agua a precio rebajado. La compañía calcula entre 5.000 y 6.000 empleos directos y cerca de 30.000 puestos en total. Frente a esa cuenta, los vecinos ponen en la balanza la ladera talada de árboles y el agua de una zona ya seca.
Andhra Pradesh no es el único territorio donde el cómputo busca suelo barato y energía disponible. El estado aprobó además otro datacenter de un gigavatio para Reliance Industries, anuncio que acompañó el desembarco de Google. Entre incentivos y potencia autorizada, la cuenta pública del proyecto quedó definida en los permisos ambientales.
Otras fuentes consultadas: The Guardian (26/09/2026); PIB, Ministerio de Comunicaciones de India, anuncio del hub de inteligencia artificial en Visakhapatnam (14/10/2025); National Green Tribunal, peticiones ambientales (2026); Government of India, Economic Survey 2025-26.




