El modelo Claude de Anthropic generó 318.484 diseños de proteínas en una campaña de 64 horas. Produjo 17 aglutinantes contra toxinas de escorpión que se confirmaron en el laboratorio. Anthropic publicó los resultados el 20 de octubre. El objetivo es un antiveneno para picaduras que afectan a más de 1,2 millones de personas al año. Los diseños todavía no neutralizan el veneno en células ni en animales. No son, por ahora, un antiveneno.
Según detalló Anthropic en su blog de investigación, la campaña nació de una pregunta de Citrini Research. Se trata de una firma de investigación de inversiones. La pregunta de fondo era si un grupo de personas sin formación especializada podría avanzar en un problema real de salud. Los laboratorios Adaptyv Bio y Twist Bioscience probaron 211 diseños. Verificaron si se unían a las toxinas. Diecisiete cumplieron el criterio.
Qué son los aglutinantes contra toxinas de escorpión
Los aglutinantes contra toxinas de escorpión son proteínas pequeñas que se unen a un objetivo concreto. En este caso, el objetivo son las neurotoxinas que hacen peligroso el veneno. El equipo apuntó a cinco toxinas de cuatro regiones: México, Brasil, el norte de África y Oriente Medio. Esas neurotoxinas se adhieren a los canales de sodio de las células nerviosas y los alteran. Eso puede causar insuficiencia cardíaca o acumulación de líquido en los pulmones.
Los antivenenos actuales se fabrican con anticuerpos de animales inmunizados. Se extrae veneno de miles de escorpiones y se inmuniza a caballos. El proceso tarda meses. El resultado es caro y escaso en muchas regiones. Por eso la picadura de escorpión se describe como una enfermedad tropical desatendida. Causa más de 3.250 muertes al año, sobre todo niños. La campaña reutilizó el método de un estudio de proteínas que Anthropic publicó en agosto.
Una campaña de 64 horas con cuatro indicaciones
Claude trabajó con autonomía durante 64 horas. Lo dirigió una indicación inicial y cuatro de seguimiento. Usó doce herramientas de diseño para generar los 318.484 diseños. Filtró los que se parecían a una toxina o a una proteína conocida. Luego predijo la estructura de 553.052 pares de diseño y toxina. Seleccionó 180 candidatos, y el equipo añadió 31 más. La campaña consumió del orden de 10.000 horas de GPU.
De los 211 diseños probados, 17 cumplieron el criterio de aglutinante. Todos se unen a una toxina individual. Siete atacan a la toxina mexicana Cn2. Cuatro, a la AaH II; cuatro, a la AaH I; y dos, a la LqhIII. Ninguno de los diseños pensados para varias toxinas a la vez superó el umbral para más de una. El más fuerte, Cn2-B1, se une al mismo sitio que un anticuerpo que ya neutraliza esa toxina en ratones. Eso sugiere que podría funcionar.
Los diseños para varias toxinas tenían una razón práctica. Un cóctel de antiveneno universal necesitaría menos moléculas y resultaría más barato y neutral entre regiones. Claude no logró ese objetivo con las herramientas actuales. Anthropic atribuye la dificultad a sus propias indicaciones, a las herramientas disponibles o a la biología misma. En los diseños contra una sola toxina, once de sesenta resultaron aglutinantes. Esa tasa del 18 % coincide con las campañas típicas de diseño de proteínas.
Anthropic liberó los 211 diseños y sus datos. Así otros laboratorios pueden continuar el trabajo. El siguiente paso exige probar la neutralización en células y en animales. También hay que confirmar que los diseños se unen a la toxina purificada del veneno. Dos expertos externos, Susana Vázquez Torres y Timothy P. Jenkins, calificaron el trabajo como prometedor. El desafío es convertir esos aglutinantes en fármacos seguros, baratos y accesibles. Llegar a los pacientes requerirá además la cooperación de clínicos, financiadores y autoridades.
Otras fuentes consultadas: Citrini Research, 20/10/2026 · Hugging Face, 20/10/2026 · OfficeChai, 20/10/2026.
(Cifras de la campaña aportadas por la propia compañía.)




