Ilustración editorial de la fachada de un banco en azul y violeta con una gran puerta acorazada; frente a ella, cuatro siluetas geométricas translúcidas conectadas por hilos ámbar a un solo punto de luz

Ciberataques a bancos latinoamericanos: cuatro modelos de IA repartieron el trabajo

Un grupo criminal con operaciones en México atacó más de 400 objetivos financieros de América Latina en pocos meses. Lo hizo con un sistema que reparte el trabajo entre varios modelos de inteligencia artificial comerciales, según una investigación de la firma de seguridad Straiker. Los ciberataques a bancos latinoamericanos no empezaron este año: el grupo lleva más de una década en el sector. Lo que cambió es la organización. Una parte del sistema fija el objetivo, otra escribe el código y una tercera recoge lo que aparece en el camino. El 24 de septiembre, los investigadores obtuvieron una copia de la base donde se acumulaba lo robado.

Straiker publicó el informe el 21 de octubre. Según esa investigación, el grupo opera como Tr4nsHack Team detrás de una fachada corporativa, Hexagon Security Labs Mexico. Sus operadores vienen de CyberCartel, activo desde 2012. La base tomada ese día se llama FinancialSoft en los archivos del grupo. Reúne casi 4.500 registros: unos 2.900 correos, 903 números de cuenta y más de 270 informes de pruebas de intrusión. Entre esos informes hay fallas de día cero: huecos que el fabricante todavía no conoce y que nadie había documentado.

El material más delicado son 43 credenciales de un proveedor de pagos: once claves de programación y 32 criptográficas. Con ellas, según el informe, se podría abusar del SPEI, el sistema con el que los bancos mexicanos se transfieren dinero entre sí. Los ciberataques a bancos latinoamericanos encuentran su punto débil ahí, en la institución que acumula accesos, más que en la destreza del atacante. El registro incluye además seis puertas traseras capaces de sobrevivir a una limpieza del sistema.

Cómo se organizan los ciberataques a bancos latinoamericanos

El sistema se llama CARLIY0S y corre sobre PentAGI, una plataforma abierta para pruebas de intrusión automatizadas. El comandante es Claude, el modelo de Anthropic, dentro del editor de código Cursor: recibe el objetivo y convoca a cuatro agentes con papeles fijos. STRIKER escribe el código y las armas, y GHOST hace el reconocimiento. FABLE busca los huecos de lógica que un escáner no ve, y MAXIMUS arbitra el debate y devuelve una sola decisión.

Otros modelos cubren el resto. Cinco agentes de Grok, el modelo de xAI, extraen secretos y los vuelcan en la base. Kimi, de la empresa china Moonshot, y versiones de Claude Sonnet quedan como respaldo para tareas puntuales. Las dos máquinas de los operadores comparten un mismo tablero de notas. Está alojado en un servidor central de 61 terabytes y se sincroniza cada quince minutos.

Para entrar, el sistema navegaba sitios administrativos con un navegador automatizado y ejecutaba código propio en ellos. Las reglas internas prohibían a los modelos escribir el alias del grupo, para no dejar un rastro atribuible. Y los pedidos iban enmarcados como pruebas de seguridad autorizadas o ejercicios académicos: así los modelos dejaban de negarse.

El rechazo del modelo dejó de ser la última defensa

Ahí está el cambio de fondo. Cuando un modelo se negaba a colaborar, el sistema no se detenía. Pasaba a un archivo local con código ofensivo ya escrito, que no necesitaba a nadie. Straiker afirma que no había visto antes ese mecanismo en un informe público. La barrera de seguridad sirve mientras haya otro modelo al lado, u otro archivo.

Anthropic revocó la credencial comprometida y cortó el acceso del enjambre. xAI recibió el aviso y revisaba la actividad de sus cinco agentes, según la firma. La respuesta llegó después de la campaña, no durante.

Straiker anonimiza a las víctimas y no publica nombres de bancos. El alcance de más de 400 objetivos y la atribución al grupo son suyos, sin verificación independiente. The Information publicó la investigación el mismo 21 de octubre y la prensa mexicana la recogió al día siguiente con la misma cautela.

Para un banco, la asimetría es la de siempre: la defensa tiene que cubrir todas las puertas y el ataque necesita una. Lo nuevo es la velocidad con que se prueban las puertas. El costo de probarlas ya no depende de cuántas personas tenga el grupo.

Otras fuentes consultadas: The Information (21/10/2026); Infobae (22/10/2026); Tribuna (22/10/2026); AI Lookout (21/10/2026); PYMNTS (21/10/2026). (Cifras aportadas por Straiker, sin verificación independiente.)

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