¿Es la IA una burbuja a punto de reventar?

En el debate sobre el valor real de la inteligencia artificial muchos ya la están comparando con la burbuja punto com de 2000, cuando el hype infló valuaciones hasta el cielo y luego todo explotó.

En 2025 y 2026, los gigantes tecnológicos invirtieron más de 400 mil millones de dólares en infraestructura IA, pero críticos como Luciano Floridi alertan que repetimos errores: expectativas desbordadas, especulación masiva y retornos que tardan en llegar.

Cuatro señales que confirman el olor a burbuja

  • Primero, el gasto descontrolado sin ganancias inmediatas. Empresas construyen centros de datos gigantes, pero gran parte queda subutilizada. En diciembre 2025, las acciones de Oracle se desplomaron al invertir fortunas en centros de datos para IA (muchos dedicados a OpenAI), financiados con deuda masiva.
  • Segundo, startups que agregan “IA” solo para atraer inversión. Casos como Builder.ai, valuada en miles de millones, colapsaron al revelarse que su tecnología era principalmente humana y no IA como anunciaban.
  • Tercero, reportes de 2025 muestran que el 95% de proyectos corporativos en IA generativa no recuperan la inversión. Muchas compañías experimentan sin resultados medibles.
  • Cuarto, concentración oligopólica: Amazon, Microsoft y Google controlan el 70% del mercado cloud IA, dejando poco espacio a competidores y creando vulnerabilidad si la demanda falla.

Cuatro casos que prueban el núcleo sólido (solid core)

  • Nvidia vende todos sus chips en meses, impulsada por demanda real de empresas que integran IA en operaciones diarias.
  • En salud, sistemas IA detectan cáncer con mayor precisión que métodos tradicionales, acelerando diagnósticos y salvando vidas en proyectos reales de 2025.
  • En manufactura y logística, herramientas como Databricks reducen costos hasta 30% al predecir fallas y optimizar rutas, con retornos medibles en grandes corporaciones.
  • Finalmente, plataformas como Microsoft Azure generan contratos por cientos de miles de millones, respaldados por productividad real en programación y atención al cliente.

Lo que ocurre en Chile: pragmatismo que inclina la balanza hacia lo sólido

En Chile, la adopción de IA lidera Latinoamérica según índices recientes, con un enfoque pragmático que prioriza resultados sobre promesas. Corfo ha invertido miles de millones en proyectos de supercómputo y aplicaciones prácticas, generando adopciones exitosas que caminan lejos de la burbuja. NotCo, por ejemplo, creó su propia IA llamada Giuseppe, que acelera la innovación en alimentos plant-based y genera impacto real en sostenibilidad y exportaciones globales.

En la minería, empresas como CAP y los grandes jugadores usan visión por computadora para mantenimiento predictivo: detectan anomalías en maquinaria, reducen riesgos para los trabajadores y evitan paradas costosas. En acuicultura, Camanchaca aplica IA para monitorear redes y la salud de los peces, optimizando producción de salmones con mayor sostenibilidad.

En salud, proyectos ganadores de Corfo como PRECISION-AI avanzan en oncología de precisión para detectar cáncer temprano, mientras Mutual de Seguridad analiza patrones con IA para prevenir accidentes laborales fatales. En retail y pymes, muchas integran chatbots 24/7 y herramientas para predecir inventarios o personalizar ofertas; un estudio de SAP 2025 revela que el 58% ve impacto significativo, con planes de inversión para 2026 en finanzas, recursos humanos y supply chain.

Finalmente, en agricultura, drones con IA detectan plagas, optimizan riego y reducen agroquímicos hasta un 77% en aplicaciones localizadas, como en startups apoyadas por Start-Up Chile. Aquí, la IA no es espectáculo: resuelve sequía, mejora competitividad y genera valor tangible.

La inteligencia artificial, como cualquier herramienta o tecnología disruptiva, no es todo o nada: existe una periferia especulativa que infla promesas y quema capital sin retorno, lista para reventar como cualquier burbuja pasada. Pero en el centro late un núcleo sólido –aplicaciones que ya generan productividad real, salvan recursos, mejoran vidas y pagan facturas–, liderado por empresas rentables y una adopción pragmática que no espera milagros, sino resultados.

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