La IA en los tribunales de Nuevo México tendrá reglas estatales. Dos jueces dijeron esta semana ante un comité de legisladores que preparan lineamientos para el uso de inteligencia artificial en las salas de audiencia. Resumieron el espíritu de las guías en una frase: «por favor, no sean torpes».
Los jueces Jane Levy y Jarod Hofacket actualizaron al comité interino de Cortes, Correcciones y Justicia, reunido en Albuquerque. Levy es del tribunal de familia del Segundo Distrito Judicial y Hofacket del Sexto. Preparan tres conjuntos de reglas separados. Uno es para litigantes que se representan a sí mismos. Otro es para abogados. El tercero es para el personal judicial.
Los antecedentes recientes explican por qué la IA en los tribunales necesita guardarraíles definidos por escrito. Según lo reportado por los jueces, una familia de Arizona usó inteligencia artificial para recrear a un familiar fallecido. El familiar había muerto en un incidente de furia al volante. El recreado entregó sus propias declaraciones en una audiencia. Además, la Corte Suprema de Nuevo México halló a un abogado local en desacato. El abogado presentó un escrito con testigos y testimonios fabricados por un sistema de IA.
Levy y Hofacket integran el Comité de Inteligencia Artificial y las Cortes de la Corte Suprema estatal, que también incluye académicos y legisladores. El comité debe producir recomendaciones anuales. La meta es que cualquier persona que interactúe con el sistema judicial entienda qué se espera respecto del uso de IA. El organismo fue creado por la Corte Suprema estatal en 2025, con participación académica y legislativa.
La IA en los tribunales y el límite del criterio humano
Levy describió la IA como «una herramienta para usar, como cualquier otra, como el corrector ortográfico; pero es solo una herramienta». La pregunta del comité, dijo, es cómo lograr que todo abogado del estado conozca las reglas que aplican ante cada juez.
La senadora estatal Antoinette Sedillo Lopez contó un fallo de credibilidad que vivió en primera persona. Le hizo una consulta legal a un sistema de IA. El sistema citó, como si fuera ley, un proyecto de ley en trámite en la Legislatura. Era el proyecto de la propia senadora, y no había sido aprobado.
Hofacket defendió el elemento humano de la experiencia judicial. Comparó el caso con pedir comida en un local. Si un empleado humano se equivoca, la molestia es menor que cuando falla un kiosco de autoservicio. «Hay un elemento humano en juzgar», dijo. «Que una persona se siente a escuchar sus problemas y llegue a una respuesta, aunque no te guste, es parte de la experiencia».
Reglas que definen la delegación
El caso ilustra un modelo de incorporación que separa la tarea de la decisión. Los sistemas de IA pueden ordenar jurisprudencia, redactar borradores y resumir expedientes. Son tareas mecánicas que liberan tiempo del personal judicial. La verificación, la atribución y la resolución final quedan en manos humanas. Las reglas explícitas fijan el procedimiento.
Esa división escrita del trabajo convierte a la delegación en colaboración. La alternativa sería la descarga de responsabilidad. El comité de Nuevo México apuesta por la claridad antes que por la prohibición. El uso de IA en las cortes no se detiene: se regula. La experiencia de la senadora con la cita legislativa inexistente muestra el costo de delegar sin verificar. La respuesta institucional reconoce que cada rol enfrenta riesgos distintos, y por eso escribe guías separadas para cada uno. La regulación estatal, además, sienta un precedente para otras jurisdicciones que observan cómo se equilibran eficiencia y verificación.



