América Latina y el Caribe produce el 6,6% del producto mundial y atrae el 1,12% de la inversión global en inteligencia artificial. Desde ese punto de partida, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) adelantó un diagnóstico que ordena el debate. Adoptar sistemas de IA no alcanza para cerrar la brecha de productividad de América Latina. Los hallazgos preliminares de su informe insignia se conocen desde septiembre. El texto completo, «From Digitalization to Artificial Intelligence: Turning Promises into Productivity», se publica el 16 de noviembre. Con adopción amplia, el PIB regional sería 5,1% mayor en una década, según lo publicado por el BID. Con adopción limitada, la ganancia sería de 0,3%.
El rezago viene de lejos. En 1960, la región tenía 26 dólares de ingreso por persona por cada 100 de Estados Unidos. En 2025, la cifra era de 24. Si Estados Unidos adopta IA con rapidez y la región no, esa relación caería hasta 23 por cada 100. El propio banco describe el dividendo de la IA como una decisión de política. El acceso ya está; lo que falta es lo que convierte ese uso en ingreso.
Por qué la IA no eleva por sí sola la productividad de América Latina
Cerca del 80% de las empresas de la región ya usa sistemas de IA. Solo el 23% declara réditos económicos. La mayoría se queda en la fase piloto, sin las capacidades ni la gobernanza para integrar la IA en su operación. La informalidad agrava el efecto: cerca de la mitad de los trabajadores tiene un empleo informal. Buena parte de los empleos que podrían volverse más productivos queda frenada por brechas de acceso digital. Ese nudo explica por qué el uso todavía no mueve la productividad de América Latina.
El salto tampoco llega solo con acceso. Hacia mediados de 2026, alrededor del 20% de los adultos en edad de trabajar usaba IA generativa, bajo el 29% de las economías avanzadas. Buena parte de ese uso es personal y no aparece como producción. Más del 70% de los mensajes enviados a ChatGPT no tiene relación con el trabajo. Mucho de ese uso reemplaza servicios caros o ausentes, como una consulta médica o una asesoría legal.
Las condiciones que el BID pone sobre la mesa
La brecha también es de capacidades. Tres de cada cuatro estudiantes de la región no alcanzan el nivel mínimo en matemáticas. Solo cerca del 30% de los adultos tiene competencias digitales básicas. El informe examina además cómo se reparten los frutos. Si los trabajadores no se mueven hacia las ocupaciones que crecen, sus salarios podrían caer hasta un 20,9% en una década.
La inversión marca el ritmo. Hacia 2030, la IA podría agregar unos 450.000 millones de dólares anuales a la región, y México capturaría casi la mitad. El banco insiste en cuatro frentes: capital humano, infraestructura digital, empresas capaces de crecer y reglas claras para los datos. También pide una institucionalidad definida para aplicar esas políticas.
Para el BID, el resultado no está escrito. Con inversión sostenida en educación, infraestructura y gobernanza, la IA puede convertirse en un motor de productividad. Sin eso, quedará como una oportunidad perdida para la región. El informe completo verá la luz en noviembre.
Otras fuentes consultadas: Reuters (21 de septiembre de 2026); Bloomberg Línea y Banco Mundial (10 de octubre de 2026); Organización Internacional del Trabajo, Panorama Laboral (2025); McKinsey Global Institute (2026); EFE (3 de agosto de 2026). Las cifras de uso provienen de Microsoft y de OpenAI.




