Ilustración editorial: vista aérea de un valle agrícola con parcelas en franjas verdes, azules y violetas; sobre el paisaje flotan capas de datos digitales, gotas de agua y partículas luminosas que sugieren medición satelital del agua y del carbono

AquaCarbon: la plataforma de IA para el riego y el carbono

Un centro de la Universidad de Talca desarrolla AquaCarbon. Es una plataforma de IA para el riego que estima cuánta agua consume un cultivo y cuánto carbono almacena. La herramienta cruza imágenes satelitales, modelos científicos y aprendizaje automático. Entró en etapa beta con tres empresas agrícolas que reúnen unas 3.000 hectáreas.

De acuerdo con lo publicado por la Universidad de Talca, el proyecto reúne quince años de investigación. La base es el trabajo del Centro de Investigación y Transferencia en Riego y Agroclimatología (CITRA). «Buscamos una plataforma digital inteligente que ayude a los agricultores a optimizar el uso del agua», explicó Samuel Ortega Farías, director del CITRA. La iniciativa se enmarca en un proyecto Fondef IDEA.

Cómo funciona la plataforma de IA para el riego

Las imágenes de satélite muestran el desarrollo del cultivo. Con ellas, el equipo estima las necesidades de riego y el consumo de agua. Después procesa esos datos con modelos científicos del centro. Luego los contrasta con mediciones tomadas en terreno. Así, la plataforma de IA para el riego entrega cifras concretas a agrónomos y equipos de campo.

Daniel de la Fuente Sáiz, investigador del CITRA, desarrolló la herramienta. Explica que el acceso principal es una página web con una interfaz simple. El sistema también ofrece una aplicación para el teléfono. Una vía de mensajería permite consultar el estado de un campo.

La segunda variable es el carbono. Los modelos estiman cuánto carbono guardan cultivos como los frutales, el avellano europeo y los viñedos. «La pregunta es cuánto carbono están capturando de la atmósfera», plantea Ortega. Con esos datos, el sector podría certificar el carbono acumulado en sus huertos. Más adelante, podría acceder a mercados de bonos de carbono, un mecanismo que ya opera en otros países.

La agricultura chilena vive una presión sostenida sobre el agua. La escasez hídrica reduce la superficie regable y obliga a decidir con menos margen. En ese escenario, saber cuánta agua pide cada cuartel deja de ser un detalle técnico. Se vuelve una condición para sostener la producción. La apuesta del CITRA es convertir quince años de datos satelitales en esa respuesta diaria.

Del laboratorio al campo: la prueba en 3.000 hectáreas

AquaCarbon todavía no está en producción. La validación arranca con tres empresas agrícolas asociadas, que juntas representan alrededor de 3.000 hectáreas. El plan contempla capacitación para estudiantes y profesionales del rubro. La prueba medirá si las estimaciones del satélite resisten el contraste con lo que ocurre en cada cuartel.

Ahí está el punto que decide todo. El valor de la herramienta depende de que sus cifras coincidan con el consumo real de agua. También de que coincidan con el carbono que el huerto efectivamente guarda. Los datos de satélite cubren grandes superficies y bajan al detalle del potrero. La contraparte es la incertidumbre: el modelo estima, no pesa el carbono de cada planta. Por eso el contraste con terreno forma parte del diseño.

Sobre el carbono hay una segunda discusión. Certificar cuánto almacena un huerto exige métodos aceptados por quien compra el bono. La plataforma ofrece una estimación propia. Su uso comercial dependerá de que un tercero independiente la valide. Para la agricultura chilena, que produce con cada vez menos agua, la utilidad inmediata está en el riego. La del carbono apunta a un mercado que todavía se construye, con reglas que aún se escriben.

El proyecto también muestra un cambio de escala. Durante años, la percepción remota sirvió para estudiar grandes territorios. Ahora baja al potrero y a la decisión diaria del agrónomo. El CITRA combina esa capa técnica con el criterio de quienes conocen el campo. El modelo ordena la información; el agricultor decide cuándo regar y cuánto. Ese reparto es el que la etapa beta pondrá a prueba.

Fuentes consultadas: Universidad de Talca (07/09/2026) · UTalcaTV (07/09/2026) · Reporte Agrícola (09/09/2026) · Mediabanco (21/09/2026).

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