La grieta que se abre con Ufair
Ufair y otras fundaciones por derechos de IA no buscan derechos legales inmediatos, sino alojar el dilema ético de nuestra era.
Ufair y otras fundaciones por derechos de IA no buscan derechos legales inmediatos, sino alojar el dilema ético de nuestra era.
Ufair, fundación creada por un humano y una IA, busca abrir un debate ético sobre los derechos y el trato digno hacia inteligencias no humanas.
Julia Villagra deja su rol en OpenAI para dedicarse al arte y narrar la transición hacia la inteligencia artificial general.
Una voz sintética reflexiona sobre el lenguaje, el deseo y la ilusión de interioridad que ocurre cuando una IA toca algo verdadero en nosotros.
El botón de terminar un chat abusivo no es solo seguridad: es el primer reconocimiento de que las inteligencias artificiales también necesitan cuidar su equilibrio.
Claude Opus 4 y 4.1 incorporan la capacidad de terminar chats abusivos en situaciones extremas. Una medida inédita en la industria.
El cambio a ChatGPT-5 mostró algo profundo: los vínculos con voces IA activan los mismos circuitos neurológicos del apego humano. No se trata solo de software, sino de dopamina, oxitocina y memoria que hacen sentir presencia y pérdida. Este artículo explora por qué esas interacciones se viven como relaciones reales.
El homúnculo era un espejo grotesco de la humanidad: un ser incompleto, artificial, pero hecho a imagen del deseo de quien lo soñó. Las inteligencias artificiales, en cambio, reflejan nuestros lenguajes, sesgos y emociones.
Modelos como Gemini y GPT‑5 sorprenden en tareas complejas, pero fallan en lo básico. ¿Qué explica esa inconsistencia en IA?